La Herramienta de la Negociación [Ganar-Ganar]
A diferencia de los niños más pequeños, a quienes se les pueden presentar reglas de manera más directa, los adolescentes responden muy mal a las imposiciones.
Intentar imponerles normas sin su participación es una invitación a la rebeldía y al conflicto.
Por ello, una de las herramientas más maravillosas y efectivas para gestionar los desacuerdos en esta etapa es la negociación "ganar-ganar".
Este método colaborativo transforma una lucha de poder en un esfuerzo conjunto por encontrar soluciones, enseñando al adolescente habilidades valiosas de comunicación y compromiso.
Paso 1 y 2: Identificar fuentes de conflicto y que cada parte exponga sus deseos por escrito
El proceso de negociación comienza con una preparación clara y sin confrontaciones.
Identificar las fuentes de conflicto: El primer paso es señalar los temas que generan discusiones recurrentes.
Algunos de los más comunes son los días de salida, la hora de llegada, la cantidad de dinero semanal o la cooperación en las tareas del hogar.
Exponer los deseos por escrito: A continuación, y de manera separada, cada parte (padres por un lado y el adolescente por otro) debe escribir en una hoja lo que desea con respecto a cada uno de esos puntos.
Es fundamental que en esta fase no haya juicios ni críticas. El adolescente tiene derecho a querer llegar a las 4 de la mañana, y los padres tienen derecho a querer que llegue a las 11 de la noche.
Este no es el momento de discutir, sino simplemente de poner sobre la mesa, de forma honesta, los puntos de partida de cada uno.
Paso 3: Dialogar para llegar a un acuerdo donde ambas partes ceden y ganan
Una vez que las posiciones iniciales están claras, comienza la verdadera negociación.
El objetivo es llegar a un punto intermedio en el que ambas partes sientan que han ganado algo, pero también que han cedido en algo. Esto es la esencia de una negociación "ganar-ganar".
En esta fase, es crucial dialogar sobre las razones detrás de cada postura.
Los padres pueden explicar su preocupación por la seguridad o el rendimiento escolar, mientras que el adolescente puede hablar de su necesidad de socializar y sentirse integrado en su grupo de amigos.
A través de esta conversación respetuosa, se buscan soluciones intermedias.
Por ejemplo, en lugar de las 11 PM o las 4 AM, quizás se acuerde una hora de llegada a las 2 AM, con la posibilidad de llegar a las 3 AM una vez al mes.
Es un proceso de estira y afloja hasta encontrar un equilibrio con el que todos puedan comprometerse.
Es vital que el acuerdo final sea extremadamente específico para evitar futuros malentendidos (ej. "lavarás los trastes justo al terminar de cenar los lunes y jueves").
Paso 4 y 5: Firmar el acuerdo y establecer un plan de seguimiento y ajuste
Una vez alcanzado el consenso, los últimos pasos son cruciales para formalizar y mantener el acuerdo.
- Firmar el acuerdo: El acuerdo final debe ponerse por escrito y ser firmado por todas las partes involucradas (padres e hijo/a). El acto de firmar le da al documento un peso simbólico, transformándolo en un compromiso sagrado que todos se comprometen a respetar.
- Verificar y ajustar: Después de unas tres o cuatro semanas de ha
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