Discernimiento Parental: Qué es Negociable y Qué no
En la crianza, y especialmente durante la adolescencia, no todas las decisiones tienen el mismo peso.
Una parte fundamental de la autoridad parental consiste en saber discernir qué temas son negociables, cuáles se pueden dejar al gusto del hijo y cuáles requieren un "no" rotundo e inamovible.
Este discernimiento es clave para evitar conflictos innecesarios y para centrar la energía en lo que realmente importa: la seguridad, el bienestar y el desarrollo de valores fundamentales.
Aprender a diferenciar lo trascendente de lo trivial permite a los padres ejercer su autoridad de manera más sabia y efectiva.
Criterios para diferenciar entre temas trascendentes e intrascendentes
Para decidir si un tema es negociable o no, el criterio principal es su trascendencia.
Debes preguntarte: ¿la decisión que mi hijo quiere tomar tendrá un impacto significativo en su vida a corto, mediano o largo plazo.
Las cosas que son verdaderamente trascendentes y, por lo tanto, no negociables, son aquellas que:
- Le afectan a su persona: Ponen en riesgo su salud física o emocional.
- Afectan a otras personas: Pueden causar daño a otros.
- Implican un peligro real: Lo exponen a situaciones de las que no puede protegerse.
Por ejemplo, si un niño pequeño quiere cruzar la calle solo, es un tema no negociable porque su seguridad está en juego.
En cambio, si quiere elegir su propia ropa para vestirse, aunque la combinación no sea de tu agrado, es un tema intrascendente que se puede dejar a su gusto para fomentar su autonomía.
El discernimiento radica en eva luar el impacto real de la decisión, no nuestras preferencias personales.
Cuándo decir "No y punto" de manera firme y respetuosa
Hay situaciones en las que la respuesta debe ser un "no" rotundo y absoluto. Esto aplica a decisiones que son claramente trascendentes y peligrosas.
Por ejemplo, si un grupo de adolescentes de 15 años planea ir a una fiesta en un lugar aislado, sin supervisión adulta fiable y con acceso a alcohol, la situación representa un riesgo evidente. En este caso, la respuesta es "no vas a ir".
Es crucial no tener miedo a la reacción de enojo o frustración del adolescente. La clave es comunicar el "no" de manera firme, pero también respetuosa y empática.
En lugar de invalidar sus sentimientos, puedes validarlos: "Entiendo perfectamente que estés enojado y triste, y respeto tus sentimientos, pero de todas maneras, la respuesta es no por estas razones".
Esta aproximación mantiene la autoridad sin romper la conexión emocional, demostrando que el límite se establece por amor y protección, no por un capricho de poder.
Una frase útil puede ser: "Aunque llores, grites o patalees, mi respuesta seguirá siendo no".
La importancia de elegir las batallas y dejar ir lo que no es trascendente
Como padre o madre, es fundamental que te hagas una pregunta clave ante un conflicto: ¿esto por lo que estamos peleando es realmente importante y trascendente?
¿Vale la pena el precio que se paga en términos de desgaste emocional, distancia y desamor por imponer tu voluntad en un asunto menor?
Aferrarse a batallas por temas intrascendentes, como la forma en que tu
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