Trastorno Histriónico de la Personalidad
Criterios diagnósticos: Emotividad excesiva y búsqueda de atención
Las personas con Trastorno Histriónico de la Personalidad exhiben un patrón dominante de emotividad excesiva y una búsqueda de atención constante. Se sienten incómodas o no apreciadas cuando no son el centro del escenario.
Para captar la mirada ajena, utilizan frecuentemente su apariencia física de manera llamativa y emplean un comportamiento sexualmente seductor o provocativo, incluso en contextos inapropiados como el laboral o clínico.
Sus emociones, aunque expresadas con gran teatralidad y dramatismo, suelen ser superficiales y cambian con una rapidez desconcertante.
Imaginemos a alguien que llora desconsoladamente por una noticia y, segundos después, ríe a carcajadas por un comentario trivial.
Su estilo de hablar es excesivamente subjetivo e impresionista, pero carente de detalles concretos; pueden opinar con vehemencia sobre un tema sin aportar datos que sustenten su postura.
Además, son altamente sugestionables, siendo fácilmente influenciables por los demás o por las modas del momento.
Diferenciación con el Narcisismo
Es común confundir el trastorno histriónico con el narcisista, ya que ambos comparten la necesidad de atención y pueden parecer egocéntricos. Sin embargo, la motivación subyacente es distinta.
La persona histriónica busca atención para establecer una conexión emocional y ser validada afectivamente; su autoestima depende de ser vista y querida, mostrando una vulnerabilidad y dependencia emocional.
Por el contrario, el narcisista busca atención para confirmar su superioridad y obtener admiración (suplemento narcisista), no intimidad.
Mientras el histriónico puede mostrarse frágil o "víctima" para atraer cuidados, el narcisista proyecta una imagen de grandiosidad y autosuficiencia, careciendo de la empatía que el histriónico a veces puede simular o sentir superficialmente.
El histriónico está dispuesto a parecer "tonto" o dependiente si eso le garantiza atención; el narcisista jamás toleraría una imagen que no fuera de poder o éxito.
Estrategias terapéuticas: Focalización y límites
El tratamiento del paciente histriónico requiere un encuadre terapéutico firme. Dado su estilo de pensamiento global y difuso, el terapeuta debe ayudar al paciente a centrarse en problemas concretos y a "aterrizar" sus discursos dramáticos.
Es crucial evitar una familiaridad excesiva; el terapeuta no debe dejarse seducir por la intensidad emocional ni adoptar el rol de "salvador", sino mantener límites profesionales claros para no reforzar la dependencia.
Las técnicas cognitivas, como el registro de pensamientos, ayudan al paciente a identificar sus emociones cambiantes y a cuestionar la creencia irracional de que la pérdida de una relación es catastrófica.
El entrenamiento en resolución de problemas y asertividad es fundamental para que aprendan a pedir lo que necesitan de forma directa y madura, en lugar de recurrir a la manipulación emocional o a crisis teatrales.
Se busca transformar su estilo de relación superficial en uno más genuino y profundo.
Resumen
Estas personas exhiben una emotividad excesiva y una búsqueda constante de atención. Se sienten incómodas si no son el centro del escenario, utilizando frecuentemente la seducción física y el dramatismo para destacar.
A diferencia del narcisista que busca admiración por superioridad, el histriónico busca conexión emocional y validación. Están dispuestos a mostrarse frágiles o dependientes si eso garantiza atención, siendo altamente sugestionables por el entorno.
La terapia requiere límites profesionales firmes para evitar la seducción emocional. El objetivo es "aterrizar" su discurso dramático hacia problemas concretos y enseñar asertividad para reemplazar la manipulación teatral por relaciones genuinas.
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