Trastorno de la Personalidad por Dependencia
Criterios diagnósticos: Necesidad excesiva de cuidado y sumisión
El rasgo central de este trastorno es una necesidad generalizada y excesiva de ser cuidado, lo que conduce a un comportamiento sumiso, pegajoso y a temores intensos de separación.
Para el diagnóstico, este patrón debe ser crónico y manifestarse en diversos contextos.
La persona tiene dificultades notables para tomar decisiones cotidianas sin una cantidad excesiva de consejos y reafirmación por parte de otros; no pueden decidir qué ropa ponerse o qué menú elegir sin la validación de un tercero.
Necesitan que otros asuman la responsabilidad en las áreas principales de su vida, delegando decisiones sobre vivienda, empleo o amistades.
Tienen una dificultad inmensa para expresar desacuerdo con los demás por miedo a perder su apoyo o aprobación, llegando a estar de acuerdo con cosas que saben que son erróneas solo para no ser rechazados.
Les cuesta iniciar proyectos o hacer cosas por sí mismos debido a una falta de confianza en su propio juicio, no por falta de energía.
Pueden llegar a ofrecerse voluntariamente para tareas desagradables con tal de obtener cuidado y apoyo, y se sienten incómodos o indefensos cuando están solos por miedo exagerado a ser incapaces de cuidarse a sí mismos.
Dinámicas de relación y vulnerabilidad al abuso
La dinámica relacional de estas personas está marcada por la urgencia y la sumisión.
Cuando una relación estrecha termina, buscan urgentemente otra relación como fuente de cuidado y apoyo, a menudo sin filtrar la idoneidad del nuevo compañero, solo para aliviar la ansiedad de la soledad.
Esta necesidad desesperada de vínculo les hace extremadamente vulnerables a caer en relaciones desequilibradas o abusivas.
Debido a su tendencia a la sumisión y a la idealización de la figura de apego, pueden tolerar malos tratos, control excesivo o manipulación, especialmente si se emparejan con perfiles del Clúster B como narcisistas o antisociales, quienes pueden explotar su necesidad de agradar y su miedo al abandono.
Pueden soportar situaciones de dominación o humillación con tal de no enfrentar la autonomía, bajo la creencia errónea de que no pueden sobrevivir solos.
Fomento de la autonomía en terapia
El objetivo primordial del tratamiento no es simplemente resolver los problemas inmediatos del paciente, sino fomentar su autonomía y autoeficacia.
El terapeuta debe tener cuidado de no caer en la trampa de convertirse en el "salvador" o en la nueva figura de dependencia, delegando constantemente la responsabilidad de las decisiones en el paciente.
Se utilizan técnicas como el entrenamiento en solución de problemas para que el individuo aprenda a confiar en su capacidad para enfrentar desafíos.
Desde la terapia cognitiva, se cuestionan las creencias nucleares sobre la propia incompetencia ("soy débil", "necesito a otros") y se promueve un papel activo en su vida.
El entrenamiento en as
trastorno de la personalidad por dependencia