Estilos de Crianza I: Autoritario y Permisivo
El impacto de la disciplina estricta vs. la falta de límites
El desarrollo de la personalidad infantil está intrínsecamente ligado a la arquitectura normativa que establecen los progenitores.
En el espectro de la crianza, encontramos dos polos opuestos que generan dinámicas muy distintas. Por un lado, el estilo Autoritario se define por una rigidez disciplinaria absoluta.
Las expectativas sobre el niño son elevadas, pero la comunicación es unidireccional: las reglas se imponen, no se debaten. Si un menor bajo este régimen pregunta "¿por qué?", la respuesta invariable es "porque yo lo digo".
No existe margen para la negociación ni para la flexibilidad, y el afecto suele estar supeditado a la obediencia ciega.
En el extremo contrario se sitúa el estilo Permisivo.Aquí, los padres a menudo se posicionan más como "colegas" o amigos que como figuras de autoridad.
Aunque suelen ser muy cariñosos y comunicativos, fallan estrepitosamente en la contención. Establecen límites teóricos, pero rara vez aplican consecuencias cuando se cruzan.
Imaginemos a un niño que insulta a otro en el parque; el padre permisivo podría justificarlo diciendo que "simplemente está expresando su frustración", sin corregir la conducta antisocial.
El niño crece en un entorno donde sus acciones no tienen repercusiones tangibles, lo que impide el desarrollo de la autorregulación.
Consecuencias en la autoestima del niño
Las secuelas psicológicas de estos estilos son profundas y a menudo contraintuitivas.
Los niños criados bajo un régimen autoritario suelen ser obedientes y "bien portados" en público, pero esta conformidad es frágil.
Carecen de espontaneidad y tienden a desarrollar una autoestima baja, ya que internalizan que su valía depende exclusivamente de cumplir órdenes externas, siendo más propensos a cuadros depresivos en la adultez.
Por otro lado, los hijos de padres permisivos enfrentan desafíos diferentes pero igualmente graves.
A pesar de recibir mucho afecto, suelen presentar una autoestima baja y altos niveles de tristeza. Esto se debe a que la falta de estructura les genera inseguridad; nunca saben realmente qué se espera de ellos o hasta dónde pueden llegar.
Académicamente suelen tener un rendimiento pobre por falta de disciplina,
estilos de crianza i autoritario y permisivo