El modelo de crianza Permisivo
Laxitud y falta de límites
El modelo permisivo se caracteriza por la indulgencia extrema y la renuncia de los padres a ejercer su rol de autoridad.
Estos cuidadores suelen establecer reglas, pero rara vez se preocupan por hacerlas cumplir de manera consistente, interviniendo únicamente cuando se presenta una crisis o un problema de gravedad extrema.
Adoptan una filosofía de "los niños son niños", lo que les lleva a ser excesivamente perdonadores; es común que retiren las consecuencias impuestas si el menor suplica o promete buen comportamiento.
Los padres suelen preferir un rol de amistad o compañerismo antes que el de guía parental, fomentando un diálogo abierto sobre problemas pero fallando al momento de desincentivar activamente las malas elecciones o las conductas inapropiadas.
Esta falta de estructura y monitoreo deja al menor sin las herramientas necesarias para comprender los límites sociales y corporativos.
Dificultades con la autoridad y autocontrol
La carencia de límites durante el desarrollo tiene consecuencias directas en el desempeño académico y laboral.
Los individuos provenientes de hogares permisivos suelen mostrar dificultades para respetar la jerarquía y las normativas institucionales, ya que no aprendieron a valorar la autoridad externa.
Conductualmente, pueden presentarse como personas impulsivas, con tendencia a ser dominantes o agresivas cuando se les imponen restricciones, y con una baja capacidad de autodisciplina.
Existe un riesgo mayor de desarrollar problemas de salud física, como obesidad o falta de hábitos de higiene, debido a que nunca se les inculcó la importancia de las rutinas de autocuidado, como el ejercicio regular o el sueño adecuado.
A nivel emocional, a pesar de la calidez inicial, suelen reportar mayores niveles de tristeza y una baja autoestima.
Estos trabajadores tienden a ser erráticos en su desempeño, carecen de un sentido claro de propósito y su orientación al logro suele ser deficiente en comparación con perfiles más estructurados.
Resumen
Este modelo se caracteriza por una indulgencia extrema donde los padres evitan ejercer autoridad. Actúan más como amigos que como guías, retirando consecuencias ante súplicas y omitiendo límites claros.
La falta de estructura impide que el menor comprenda las normas sociales necesarias para la vida adulta. Esto genera dificultades para respetar jerarquías y seguir normativas dentro de las instituciones.
Conductualmente, estos individuos suelen ser impulsivos, dominantes y con baja autodisciplina. En el trabajo presentan un desempeño errático, baja resistencia a la frustración y poca orientación al logro personal.
el modelo de crianza permisivo