El modelo de crianza Autoritario
Enfoque en la obediencia y castigo
El perfil de los padres que implementan un esquema autoritario se caracteriza por la imposición de normas extremadamente rígidas que deben ser acatadas sin cuestionamiento alguno.
En este contexto, la comunicación es unidireccional y el razonamiento detrás de las reglas brilla por su ausencia, siendo sustituido por frases lapidarias como "porque yo lo mando".
Estos cuidadores no consideran los sentimientos o perspectivas de los menores y priorizan el control absoluto sobre el diálogo.
En lugar de utilizar una disciplina orientada a la enseñanza, recurren al castigo punitivo, enfocado en generar arrepentimiento y culpa por los errores cometidos en vez de guiar hacia una mejor toma de decisiones.
Se espera que los niños sean "vistos pero no oídos", eliminando cualquier posibilidad de participación en la resolución de conflictos o desafíos familiares.
Este enfoque rígido y verticalista busca moldear la conducta a través de la presión externa y el miedo a las consecuencias negativas, en lugar de fomentar una comprensión interna de lo que es correcto.
Riesgos de baja autoestima y agresividad
Aunque los individuos criados en entornos autoritarios suelen seguir las reglas de manera externa para evitar problemas, el costo psicológico a largo plazo es significativo.
Existe un riesgo elevado de que desarrollen serias dificultades en su autovaloración y autoestima, ya que sus opiniones y necesidades emocionales nunca fueron validadas.
Al trasladarse al ámbito laboral, estos trabajadores pueden manifestar conductas hostiles o agresivas hacia sus pares o subordinados, reproduciendo el patrón de control que vivieron.
En lugar de reflexionar sobre cómo optimizar sus tareas, suelen enfocarse en el resentimiento o la ira acumulada por no cumplir con expectativas ajenas inalcanzables.
Un efecto secundario preocupante es el desarrollo de habilidades para la mentira; el niño aprende a ocultar la verdad estratégicamente para evadir el castigo severo, una conducta que en la adultez puede traducirse en falta de integridad o transparencia en las operaciones organizacionales.
La investigación contemporánea identifica este estilo como uno de los más perjudiciales para la salud mental y el desarrollo de habilidades sociales funcionales.
Resumen
Este esquema se basa en normas rígidas impuestas sin cuestionamiento, donde la comunicación es unidireccional y se prioriza el castigo punitivo sobre el razonamiento para moldear la conducta mediante el miedo.
En el trabajo, estos individuos pueden manifestar baja autoestima o conductas hostiles, reflejando patrones de control previos y desarrollando habilidades para la mentira estratégica con el fin de evadir represalias.
La investigación identifica este estilo como perjudicial para el desarrollo de habilidades sociales funcionales, traduciéndose frecuentemente en una falta de integridad y transparencia dentro de las operaciones de la organización.
el modelo de crianza autoritario