Placer y Cuerpo
La reconciliación con la propia piel
Un obstáculo masivo para la intimidad es la relación negativa con el propio cuerpo.
Si una persona está constantemente juzgando su apariencia, escondiendo "defectos" o sintiéndose inadecuada físicamente, no puede entregarse al placer porque su mente está en modo de autodefensa y ocultamiento. La aceptación corporal es un requisito previo para la vulnerabilidad sexual.
No se trata de tener un cuerpo de modelo, sino de habitar el cuerpo que se tiene con gratitud y benevolencia.
Decidir que "mi cuerpo es suficiente y es un vehículo de placer" cambia la energía del encuentro de la vergüenza a la libertad. Es necesario desafiar activamente los mensajes críticos internos.
En lugar de enfocarse en lo que no nos gusta (estrías, peso, edad), podemos enfocarnos en la capacidad del cuerpo para sentir y conectar.
Practicar la autocompasión y enviar mensajes de aceptación al propio cuerpo ("amo mi cuerpo porque me permite sentirte") desbloquea la capacidad de disfrutar.
Cuando uno se acepta a sí mismo, libera a la pareja de la tarea imposible de validarnos constantemente y permite que la atención se centre en la sensación compartida en lugar de en la eva luación estética.
El redescubrimiento sensorial sin objetivos
Para reconectar con el placer puro, libre de la presión del orgasmo o el desempeño, es muy útil practicar ejercicios de "focalización sensorial" (sensate focus) o placer sin demanda.
Esta técnica, desarrollada por Masters y Johnson, consiste en tocarse mutuamente por turnos con el único objetivo de explorar sensaciones, prohibiendo explícitamente el coito o la estimulación genital directa al principio.
El objetivo no es "llegar a ningún lado", sino "estar aquí sintiendo". Esto elimina la ansiedad de ejecución que a menudo arruina el sexo.
Al quitar la meta del orgasmo de la mesa, la pareja puede relajarse y redescubrir el mapa erótico de sus cuerpos.
Se aprende a dar y recibir caricias conscientes, notando texturas, temperaturas y presiones.
Esto reeduca al sistema nervioso para asociar el tacto con la seguridad y el placer relajado, no con una prueba de rendimiento.
Es una forma de "resetear" la vida
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