Niveles de Comunicación y Distorsión
El teléfono roto de la realidad interpersonal
La comunicación humana es un proceso imperfecto y lleno de peligros, propenso a malentendidos catastróficos.
Para entender por qué fallamos tanto al intentar conectarnos, debemos desglosar el acto comunicativo en cuatro niveles distintos, donde en cada paso se pierde o distorsiona información.
El primer nivel es la "intención": lo que realmente queremos decir o el propósito subyacente de nuestro mensaje (conectar, informar, bromear).
Sin embargo, esa intención pura debe traducirse en palabras, y aquí entramos al segundo nivel: "lo que decimos".
A menudo, nuestro vocabulario, tono o énfasis no reflejan con precisión nuestra intención original, creando la primera brecha.
El tercer nivel es "lo que el otro oye". Aquí entra en juego la percepción sensorial y el estado actual del receptor.
Pero el nivel más crítico y peligroso es el cuarto: "lo que el otro interpreta". El receptor toma lo que escuchó y le asigna un significado basado en sus propios filtros, inseguridades y estado de ánimo.
Es muy posible que la intención original del emisor esté a kilómetros de distancia de la interpretación final del receptor.
Esta desconexión es la fuente de innumerables conflictos, donde atacamos al otro basándonos en nuestra interpretación errónea, no en su verdadera intención.
El filtro contaminado por el dolor previo
Nuestras interpretaciones (el cuarto nivel) rara vez son objetivas; están teñidas por nuestras experiencias recientes y heridas pasadas. Podemos usar la analogía de una quemadura solar severa.
Si alguien tiene la piel quemada y dolorida, un abrazo amistoso ;que tiene una intención de cariño; será recibido como una agresión dolorosa.
La persona reaccionará gritando o apartándose bruscamente, no porque el abrazo fuera malo, sino porque su "filtro" (la piel quemada) transformó el contacto en dolor.
En las relaciones, llevamos "quemaduras" invisibles: estrés laboral, un conflicto no resuelto con un padre, o una inseguridad personal.
Cuando nuestra pareja dice algo neutro o incluso positivo, si toca esa herida, reaccionamos con una intensidad desproporcionada, atacando al mensajero por un dolor que ya estaba allí.
A menudo, descargamos nuestra ira contra la persona que "toca" la herida, en lugar de abordar la causa original del dolor.
Para evitar esto, es vital aplicar la pausa y la verificación: "Escuché que dijiste X, ¿es eso lo que quisiste decir?".
Esta simple pregunta puentea la brecha entre la intención y la interpretación, salvando la relación de conflictos innecesarios.
RESUMEN
La comunicación atraviesa cuatro fases críticas ;intención, expresión, audición e interpretación; donde el mensaje original suele distorsionarse, provocando que reaccionemos ante significados que el otro nunca pretendió transmitir.
Nuestras interpretaciones están contaminadas por heridas previas o estados de ánimo negativos, actuando como una piel sensible que convierte gestos neutros o amables en ofensas dolorosas y reacciones defensivas.
La solución para evitar conflictos basados en malentendidos es verificar activamente el mensaje recibido antes de reaccionar, preguntando directamente al otro si nuestra interpretación coincide con su verdadera intención.
niveles de comunicacion y distorsion