La Retirada y la Evasión
La coreografía de la persecución y el distanciamiento
Uno de los bailes más comunes y frustrantes en las relaciones conflictivas es el patrón de demanda-retirada.
En esta dinámica, uno de los miembros asume el rol de "perseguidor", buscando abordar problemas, solicitar cambios o buscar conexión emocional, a menudo con cierta ansiedad o insistencia.
El otro adopta el rol de "distanciador" o evasor, reaccionando ante la presión retirándose física o emocionalmente, guardando silencio (lo que se conoce como "el muro de piedra") o cambiando de tema para evitar la confrontación.
Esta interacción se convierte en un círculo vicioso donde la estrategia de uno alimenta la reacción del otro.
Ilustremos esto con una pareja que necesita planificar sus finanzas o unas vacaciones.
El perseguidor insiste: "Tenemos que hablar de esto ahora, no podemos seguir posponiéndolo".
El evasor, sintiéndose abrumado por la urgencia o el tono, responde con evasivas: "Estoy cansado, lo vemos luego", o simplemente se sumerge en el televisor.
Cuanto más presiona el perseguidor por obtener una respuesta, más se agobia el evasor y más se retira.
Cuanto más se retira el evasor, más se desespera el perseguidor y aumenta su intensidad.
Ambos se sienten víctimas del otro: uno se siente ignorado y abandonado; el otro se siente acosado y controlado.
Ninguno logra lo que necesita y el problema subyacente queda sin resolver, sepultado bajo capas de frustración mutua.
Romper el ciclo mediante el cambio de roles y la gestión del espacio
Para desmantelar este patrón, es necesario entender que ambos comportamientos son mecanismos de gestión de la ansiedad mal adaptados. La solución requiere un esfuerzo coordinado para cambiar la coreografía.
El perseguidor debe aprender a dar un paso atrás y reducir la presión, entendiendo que su insistencia está provocando la huida que tanto teme.
Debe aprender a plantear los temas de manera suave y dar espacio para que el otro procese. Sin embargo, esto solo es posible si el evasor asume su responsabilidad.
El distanciador debe dejar de huir y comprometerse a la comunicación. Una estrategia efectiva es que el evasor sea quien defina el "cuándo" y el "cómo".
Si no puede hablar en ese momento porque se siente saturado, debe decir: "Ahora no puedo, me siento abrumado, pero te prometo que hablaremos de esto el sábado por la mañana".
Al poner una fecha concreta, el evasor recupera el control sobre la situación (reduciendo su ansiedad) y ofrece al perseguidor la seguridad de que el tema será tratado (reduciendo la ansiedad del abandono).
A veces, la retirada es necesaria como un "tiempo fuera" para evitar la agresión física o verbal, pero siempre debe ser una pausa táctica con retorno garantizado, no una evasión permanente de la realidad.
RESUMEN
El patrón de demanda-retirada crea un círculo vicioso donde la insistencia de uno provoca la huida del otro, y la huida del segundo incrementa la desesperación y presión del primero.
Esta dinámica polariza a la pareja, dejando a uno sintiéndose abandonado y al otro acosado, impidiendo la resolución de conflictos y aumentando la distancia emocional y el resentimiento acumulado.
La solución implica que el perseguidor reduzca la presión y que el evasor se comprometa a definir momentos concretos para el diálogo, transformando la huida en una gestión responsable de los tiempos de comunicación.
la retirada y la evasion