Entendiendo tus patrones de comunicación aprendidos
El Origen de Nuestros Hábitos: La Influencia del Entorno Familiar
Nuestra forma de comunicarnos no surge de la nada; es, en gran medida, un comportamiento aprendido durante nuestros años formativos.
Para comprender verdaderamente nuestros patrones actuales, es indispensable realizar un ejercicio de introspección y preguntarnos: ¿cuál es el estilo de comunicación que aprendí en mi infancia?
Esta reflexión implica analizar cómo se comunicaban nuestros padres entre ellos, cómo lo hacían con nosotros y cómo era la dinámica comunicativa de la familia en reuniones sociales.
También es revelador observar cómo nos comunicamos hoy con nuestros padres y hermanos, ya que a menudo repetimos esos mismos patrones aprendidos.
Tomar conciencia de este "estilo comunicativo heredado" es el primer y más crucial paso para poder identificar áreas de mejora y comenzar a transformar nuestra manera de interactuar con el mundo.
El Espacio para la Expresión: ¿Fuiste Escuchado en tu Infancia?
Una de las experiencias más determinantes para el desarrollo de nuestras habilidades comunicativas es si, durante la infancia, se nos otorgó un espacio seguro para expresarnos.
Es fundamental que nos preguntemos: ¿cuando era pequeño, tenía un lugar para hablar, para decir lo que sentía y pensaba? ¿Me sentía escuchado?
O, por el contrario, ¿sentía que no me escuchaban, que mis opiniones no eran tenidas en cuenta y que carecía de ese espacio vital para la autoexpresión?
La existencia o ausencia de este entorno de escucha activa en nuestros primeros años de vida tiene un impacto profundo y duradero en nuestra confianza y capacidad para comunicarnos de forma abierta y segura en la edad adulta.
El Eco del Pasado en el Presente: De la Carencia a la Queja
Las carencias comunicativas de la infancia a menudo resuenan en nuestras interacciones adultas.
Si durante nuestros primeros años no tuvimos ese espacio para ser escuchados y para expresar libremente nuestros sentimientos, es muy probable que hoy encontremos dificultades y frustraciones recurrentes al comunicarnos.
Quejas tan comunes como "nadie me entiende" o "no me escuchan" no siempre son un reflejo exclusivo de la situación actual, sino que pueden ser el eco de una necesidad no satisfecha en el pasado.
Entender que estas demandas pueden tener su origen en nuestra historia personal nos permite abordarlas desde una perspectiva más profunda, trabaj
entendiendo tus patrones de comunicacion aprendidos