Desarrollo del contenido: cómo organizar y jerarquizar las ideas
El Objetivo Central: Dirigir la Atención del Público
Una vez que has captado el interés con una buena apertura, entras en la fase de desarrollo, la parte central de tu intervención.
El objetivo único y fundamental de esta fase es dirigir y mantener la atención de tu audiencia hacia la idea principal que quieres transmitir.
Para lograrlo, no basta con presentar información; es crucial que esta esté organizada de una manera que sea lógica, coherente y fácil de seguir.
Una buena estructura no solo hace que tu discurso sea más comprensible, sino que también proyecta una imagen de rigor y buena preparación, lo que aumenta tu credibilidad.
La Jerarquía de las Ideas: Una Estructura Piramidal
Para organizar tu contenido de forma eficaz, es muy útil pensar en una estructura jerárquica de cuatro niveles:
La Idea Central: Es el resumen más conciso de tu intervención, la esencia de tu mensaje encapsulada en una sola frase. Por ejemplo: "Mi intervención trata sobre esto".
Las Ideas Principales: Son un desarrollo de la idea central, generalmente entre 4 y 6 puntos clave que sustentan tu mensaje principal.
Las Ideas de Apoyo (o Secundarias): Respaldan cada una de tus ideas principales a través de ejemplos, explicaciones, estadísticas, citas o argumentos específicos.
Las Ideas de Transición: Son los conectores o nexos que utilizas para pasar de una idea a otra de forma fluida, dotando a tu discurso de un orden lógico y compacto.
Frases como "Una vez dicho esto...", "Otro aspecto importante es..." o "Por qué digo esto..." sirven para guiar a la audiencia a través de tu razonamiento.
Esta estructura piramidal, desde la idea más general hasta los detalles de apoyo, facilita enormemente que el público pueda seguir tu hilo argumental y retener la información clave.
Modelos de Organización para Estructurar tu Discurso
No hay una única forma de organizar tus ideas; la estructura que elijas dependerá del tema, de la audiencia y del estilo con el que te sientas más cómodo. Algunos de los modelos más efectivos son:
Estructura Cronológica: Describe los eventos en el orden en que ocurrieron, ideal para contar una historia o explicar un proceso histórico.
Estructura Problema-Solución: Se presenta un problema, se analizan sus causas y, finalmente, se proponen una o varias soluciones. Es muy efectiva para discursos persuasivos.
Estructura Temática (o "El Todo y sus Partes"): Se presenta un mensaje principal y luego se desglosa en diferentes temas o bloques individuales que se discuten por separado.
Estructura Inductiva vs. Deductiva: La inductiva parte de ejemplos o datos específicos para llegar a una conclusión general (la tesis) al final.
La deductiva, en cambio, presenta la tesis al principio y luego la desglosa en ideas más pequeñas que la demuestran.
Otros enfoques pueden basarse en el orden de importancia, la comparación y el contraste, o la relación causa-efecto.
La Comodidad del Orador: Un Factor Decisivo
Aunque ciertos temas pueden prestarse mejor a una estructura que a otra, es fundamental que elijas un modelo organizativo con el que te sientas cómodo y seguro a
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