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Cómo gestionar el miedo escénico y el nerviosismo inicial

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Cómo gestionar el miedo escénico y el nerviosismo inicial


Entendiendo la Naturaleza del Miedo Escénico

El miedo escénico es la sensación de nerviosismo y estrés que experimentamos antes o durante una intervención en público, una respuesta completamente natural de nuestro cuerpo.

Nuestro cerebro percibe a la audiencia como una posible amenaza, activando la reacción de "lucha o huida", lo que provoca síntomas como el aumento del ritmo cardíaco, temblores, sequedad de boca o la sensación de quedarse en blanco.

Es crucial entender que estos nervios son absolutamente normales y nos suceden a todos, incluso a los oradores más experimentados.

Asumir esto es tranquilizador y nos permite cambiar el enfoque: el objetivo no es eliminar los nervios, sino aprender a convivir con ellos y gestionarlos.

Además, es importante recordar que este miedo es, en gran medida, irracional; la audiencia no es un "ogro" esperando a que fallemos, sino que, por lo general, tiende a ser comprensiva y a apoyar a quien está exponiendo.

La Preparación como Antídoto Principal

La herramienta más poderosa contra el nerviosismo es, sin duda, una preparación exhaustiva: cuanto mejor preparado estés, más seguro te sentirás. Esta preparación va más allá del contenido e incluye varios aspectos prácticos.

Siempre que sea posible, visita el lugar de la presentación con antelación para familiarizarte con el espacio y reducir el miedo a lo desconocido.

Ensaya tu intervención, ya sea solo frente a un espejo o con algún amigo o familiar. Sin embargo, la regla de oro es: nunca memorices el discurso completo.

Hacerlo aumenta drásticamente el riesgo de quedarte en blanco si olvidas una palabra. En su lugar, elabora unas tarjetas con los 4 o 5 puntos clave de tu exposición que te sirvan como guía.

Lo que sí es muy recomendable es memorizar únicamente las primeras frases, ya que un inicio sólido te dará la confianza necesaria para que los nervios desaparezcan en los primeros 30 o 40 segundos.

Técnicas de Control Físico y Mental en el Momento

Justo antes de salir a escena, es fundamental liberar la adrenalina acumulada. Existen técnicas muy sencillas y efectivas para lograrlo.

La respiración profunda es una de las más poderosas para calmar el sistema nervioso; practicar el método 4-4-4 (inhalar durante 4 segundos, sostener 4 y exhalar 4) puede marcar una gran diferencia.

Acciones tan simples como beber un trago de agua envían una señal a tu cerebro de que no hay un peligro real e inminente, lo que ayuda a mitigar la respuesta de pánico.

Otra estrategia mental muy potente es canalizar la ansiedad y transformarla en energía positiva.

Fisiológicamente, la ansiedad y la emoción son muy parecidas; en lugar de temer la adrenalina, puedes reinterpretarla como entusiasmo y utilizarla para ofrecer una presentación más enérgica y apasionada.

La Puesta en Escena: Proyectando Confianza a Través de lo No Verbal

Durante la intervención, tu lenguaje corporal es tu mejor aliado. Mira a tu audiencia, paseando la mirada por los diferentes sectores del auditorio.

Este gesto no solo transmite confianza, sino que te ayuda a conectar con el público y a percibirlo como un conjunto de individuos, y no como una masa amenazante.

Un dato que te dará tranquilidad es que la audiencia no nota tus nervios tanto como tú crees.

El temblor en tu voz o el sudor en tus manos s


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