Casos Específicos II: Sabotaje y Secretos
Gestión del incumplimiento de tareas (Sabotaje pasivo)
Es frecuente que las parejas acuerden con entusiasmo realizar ejercicios en casa (citas, diálogos) y regresen la semana siguiente sin haber hecho nada, con excusas como "no hubo tiempo" o "se nos olvidó".
Si esto se repite, no es un problema de agenda, es una resistencia pasiva o sabotaje. El terapeuta no debe simplemente reasignar la tarea, sino explorar el bloqueo.
Se debe analizar el significado del incumplimiento: "¿Qué dice sobre vuestra prioridad el hecho de que no encontraran 15 minutos en toda la semana?".
A veces, el incumplimiento revela un conflicto oculto: uno de los dos no quería hacer la tarea pero no se atrevió a decirlo.
Hacer explícita esta resistencia permite trabajar el verdadero problema (falta de asertividad, castigo pasivo) en lugar de insistir en ejercicios conductuales para los que no están listos.
Manejo de agendas ocultas y secretos individuales
Un desafío ético y técnico mayor es cuando el terapeuta descubre (generalmente en una sesión individual) que existe un secreto relevante que el otro miembro desconoce, como una infidelidad activa, una deuda masiva o una adicción.
La terapia de pareja se basa en la honestidad; mantener secretos graves convierte al terapeuta en cómplice y falsea el tratamiento. La política de "no secretos" debe establecerse desde el principio.
Si surge un secreto, el terapeuta debe trabajar con el individuo para que lo revele en un plazo determinado, ofreciendo apoyo para hacerlo de manera segura.
Si el paciente se niega a revelar un secreto que afecta la salud o la toma de decisiones del otro (ej. riesgo de ETS), el terapeuta puede verse obligado a finalizar la terapia de pareja, explicando que no puede trabajar eficazmente bajo las condiciones actuales, sin necesariamente revelar el secreto explícitamente pero dejando claro que hay un impedimento ético.
La terapia como coartada para la salida
Algunas parejas acuden a terapia no para arreglar la relación, sino para obtener un "permiso" implícito para separarse o para amortiguar la culpa de quien quiere irse. Es la "aventura de salida" trasladada al consultorio.
Uno de los miembros puede sabotear sutilmente el progreso para demostrar que "somos incompatibles" y que "ni la terapia funcionó". Detectar esta agenda oculta ahorra tiempo y sufrimiento.
Si el terapeuta percibe que uno tiene un pie fuera, puede plantear directamente: "Parece que una parte de ti ya ha decidido terminar. ¿Estamos aquí para reparar o para gestionar una despedida?".
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