Estructura operativa de los Protocolos de Actuación y Responsabilidad Empresarial/RLT
Marco de Responsabilidad Empresarial y Rol de la RLT
La prevención del acoso sexual y por razón de sexo se encuadra en el deber empresarial de garantizar una protección eficaz de la salud laboral frente a los riesgos psicosociales.
La dirección de las organizaciones asume una responsabilidad objetiva y directa que requiere el despliegue de estrategias proactivas.
Para lograr un entorno exento de violencias, la ley impone la negociación concertada de los protocolos con la Representación Legal de las Personas Trabajadoras.
Este órgano ejerce competencias fundamentales de vigilancia, coelaboración del diagnóstico preventivo y fiscalización de los planes de igualdad.
La colaboración sindical asegura la tipificación adecuada de las faltas en los convenios colectivos, fortaleciendo la legitimidad institucional.
Asimismo, las garantías legales abarcan el blindaje directo frente a represalias para quienes participan en la investigación de denuncias, asegurando la indemnidad laboral de víctimas, testigos y representantes en el ejercicio de sus funciones dentro del entorno de trabajo diario.
Principios Rectores e Inicio del Procedimiento
El protocolo operativo constituye el mecanismo formal diseñado para canalizar las quejas internas con la máxima celeridad.
Su estructura debe fundamentarse en principios innegociables: declaración institucional de tolerancia cero, estricta confidencialidad sobre la identidad de las partes e imparcialidad garantizada.
La activación del procedimiento se realiza mediante la presentación formal y confidencial de la denuncia a través de un canal seguro y accesible.
Tras la recepción de la queja, se constituye de inmediato una comisión instructora especializada en materia de género y libre de conflictos de interés.
Este equipo técnico es responsable de formalizar la tramitación urgente del expediente, fijando plazos breves que no deben superar los diez a quince días hábiles.
La celeridad resulta crítica para detener las situaciones de acoso en las fases iniciales, salvaguardando la salud mental de la persona afectada y preservando el rigor del debido proceso para la parte denunciada durante toda esta investigación.
Instrucción, Medidas Cautelares y Cierre Reparador
Durante la fase de instrucción, la comisión instructora recaba testimonios y pruebas objetivas mediante entrevistas individuales muy rigurosas.
En este procedimiento queda estrictamente prohibida la confrontación o careo presencial entre la víctima y la persona denunciada.
En la gestión de medidas cautelares provisionales de separación, resulta obligatorio aplicar la regla de asimetría: cualquier modificación de turnos, puestos o departamentos debe recaer exclusivamente sobre la parte investigada, evitando alterar las condiciones de la víctima para no incurrir en revictimización.
Concluida la indagación, el órgano instructor emite un informe motivado que eva lúa los hechos e insta a la dirección corporativa a aplicar sanciones disciplinarias proporcionales, que pueden alcanzar el despido.
La resolución final exige articular un plan de reparación integral que garan
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