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4.11. Crisis de identidad

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Transcripción

Las crisis de identidad se generan a raiz de la falta de conocimiento sobre nuestras capacidades, rasgos y aptitudes. Cuando nos infravaloramos y no estamos orgullosos de la forma en la que nos percibimos, buscamos reflejarnos en otras personas, imitando su imagen con el objetivo de encontrar patrones de conductas que nos hagan proyectar lo mismo que estas personas proyectan en nosotros. La falsa admiración que surge de la falta de identidad no es sana, porque corrompe nuestra autenticidad y resalta nuestra falta de personalidad y criterio.

Durante el desarrollo de la presente guia estaremos hablando del fenómeno de la crisis de identidad, en qué consiste la misma, qué factores influyen en esta y qué acciones podemos llevar a cabo para evitarla.


En qué consiste la crisis de identidad?

La crisis de identidad, como su nombre lo indica, es el fenómeno que consiste en no saber identificarnos con algo, no poder definirnos social y espiritualmente o no encontrarnos con nuestro sistema de valores y principios. Las personas que se encuentran atravesando por una crisis de identidad, generalmente, no logran enfocarse en sus metas y deseos, ya que no han logrado definir qué es lo que buscan y cuál es su ideal o aspiraciones futuras.

La crisis de identidad puede surgir ante disimiles causas, puede ser transitoria y de corto plazo o extenderse durante mucho tiempo. La manera en la que nos dejamos impactar por la imagen de aquellos que tienen cierto grado de éxito o que se desenvuelven de la forma en que deseariamos hacerlo, juega un papel significativo en cómo defendemos nuestra personalidad ante terceras personas.


¿Qué elementos influyen en la crisis de identidad?

Como deciamos anteriormente, son diversos los elementos que influyen en que transitemos por una crisis de identidad. Uno de los factores más importantes es la baja autoestima o la mala percepción de nuestras aptitudes y capacidades. Es normal que si no nos encontramos contentos con la imagen que creemos que proyectamos, busquemos imitar la de otros que nos gustan.

Esto si bien parece coherente, es contraproducente para nuestro desarrollo personal, porque afecta la autenticidad que proyectamos y tarde o temprano termina derivando en una falta de coherencia entre nuestra imagen y nuestro sistema de principios y valores. No puedes adaptar los rasgos de tu personalidad a los de otras personas, estos son caracteres particulares de cada individuo, son una proyección de lo que eres, no de lo que deseas ser.

Imitar la imagen de alguien no te hará ser percibido de la misma forma en que es percibido a quien imitas. La autenticidad es el rasgo más valioso de la personalidad, es necesario aprender a valorarnos y percibir a plenitud aquellos elementos que te destacan y te muestran como un ser singular.


Cómo evitar la crisis de identidad?

Los esfuerzos por evitar una crisis de identidad deben comenzar por centrarnos en definir nuestros valores y principios, ya que son estos los que proyectamos en nuestras acciones diarias. Todo nuestro comportamiento se ve impactado y moldeado por nuestras creencias morales y éticas sobre cada uno de los elementos con los que intercambiamos. Tener principios y valores claros te permitirá mantener una imagen coherente en todo momento, evitando ser camaleónico ante las adversidades o los distintos grupos sociales con los que interactúes.

Trabaja en tu autoestima, aprende a conocerte a ti y a tus aptitudes y rasgos relevantes. Todos brillamos con nuestra propia luz, no necesitas parecerte a alguien que no eres, sino tener bien claro quién eres y defenderlo en todo momento. Aprende de otras personas pero no intentes ser como ellos, la autenticidad siempre será mejor valorada que cualquier rasgo que logres imitar de otra persona.

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