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5.3. Qué debes evitar en tus reuniones de coaching

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Si estás buscando aplicar coaching en tu estilo de liderazgo y tienes la intención de guiar a tus empleados, estás en el camino correcto para brindarles un crecimiento personal y profesional significativo. Además, tu equipo experimentará mejoras en su rendimiento, y tus habilidades de liderazgo se fortalecerán. Sin embargo, en el proceso de aprender a ser un coach, es común que los gerentes cometan algunos errores de concepto sobre lo que realmente implica un coaching efectivo.

En este sentido, aquí se presentan algunos de los errores más comunes que los gerentes suelen cometer al aprender a ser coaches efectivos, y cómo abordar estos errores:

  • Decir qué hacer: uno de los errores más comunes es creer que el coaching implica proporcionar respuestas y soluciones a los demás. Sin embargo, el coaching se trata más de guiar a los individuos para que encuentren sus propias soluciones y tomen posesión de sus decisiones. En lugar de imponer tus propias ideas preconcebidas, debes hacer preguntas que ayuden a la otra persona a pensar y a encontrar sus propias respuestas.
  • Tratar el coaching como una actividad aislada: un error frecuente es considerar el coaching como una actividad aislada en lugar de integrarla en la rutina diaria. El coaching debe estar entrelazado con el trabajo cotidiano y no limitarse a reuniones ocasionales. Integrar el coaching en las actividades diarias permite proporcionar retroalimentación en tiempo real y maximizar su impacto.
  • Abrumar al coachee: algunos líderes tienden a posponer el coaching hasta que acumulan una larga lista de preocupaciones. Sin embargo, al abordar una lista larga de temas, los empleados pueden sentirse abrumados y a la defensiva. En lugar de sobrecargar a tus empleados con demasiados temas, enfócate en abordar uno o dos asuntos a la vez para lograr un enfoque más efectivo y de calidad.
  • Dominar la conversación: es común que algunos gerentes dominen la conversación durante una sesión de coaching. Sin embargo, el coaching se basa en la comunicación bidireccional y la comprensión mutua. Es importante escuchar activamente y limitar tu tiempo de habla para dar espacio a la otra persona para que exprese sus pensamientos y sentimientos. Evita interrumpir constantemente a los miembros del equipo mientras hablan. Permíteles expresarse completamente antes de responder.
  • Hablar de manera vaga: evita usar un lenguaje vago y ambiguo al proporcionar retroalimentación, aunque se trate de una conversación difícil. En lugar de usar términos genéricos como "necesitas practicar la escucha activa", sé específico y brinda ejemplos concretos de comportamientos observados. Esto permitirá a la persona comprender claramente qué áreas necesitan mejora y cómo pueden lograrlo.
  • Atacar en lugar de abordar: La agresividad y el enojo pueden entorpecer las conversaciones de coaching. Cuando una persona se siente atacada, es más probable que se defienda o se cierre en lugar de abordar constructivamente el problema. Aborda los problemas desde una perspectiva objetiva, busca la raíz del problema y colabora en la búsqueda de soluciones. Ten en cuenta tu propia responsabilidad en la situación, mantén la calma y la profesionalidad y no te dejes llevar por las emociones. No entres en una reunión de coaching sin claridad sobre los objetivos y los temas a tratar. Esto puede llevar a discusiones poco enfocadas.
  • Confundir los roles: Es fundamental diferenciar entre tu rol de liderazgo o de jefe y tu papel como coach. Asegúrate de ser transparente acerca de qué lo que estás haciendo en cada situación y enfoca tus conversaciones en el desarrollo de la persona en lugar de imponer tus propias decisiones.
  • Priorizar el coaching en momentos de urgencia: No relegues el coaching a segundo plano cuando el trabajo se vuelve urgente. En lugar de ver el coaching como una distracción, intégralo en momentos de crisis para aprovechar oportunidades de desarrollo incluso en situaciones complicadas.
  • Tratar las reuniones de coaching como cualquier otra reunión: Reconoce que el coaching es distinto de las reuniones tradicionales de seguimiento y planificación. Preocúpate no solo del cumplimiento de las acciones sino de cómo le va y si necesita ayuda. Establece un enfoque específico para las conversaciones de coaching y sigue un modelo estructurado para guiar la conversación y obtener los mejores resultados a largo plazo.
  • Enfoque excesivo en los problemas: si bien es importante abordar problemas y desafíos, no permitas que la reunión se centre únicamente en los aspectos negativos. Dedica tiempo a reconocer los logros y fortalezas del coachee o equipo.
  • Imponer cambios drásticos: no impongas cambios drásticos sin considerar las circunstancias y la disposición del equipo. Trabaja en colaboración para implementar cambios de manera gradual.

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