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3.4. Llegar a un acuerdo con el cliente

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Transcripción

En el proceso de coaching, el establecimiento de un acuerdo de coaching, también conocido como contrato de coaching, juega un papel crucial en la transición desde las discusiones y reflexiones hacia la acción concreta y el logro de objetivos. Es el momento en que las conversaciones y las reflexiones se traducen en un plan de acción claro y medible.

Este proceso de contratación no debe ser malinterpretado como una formalidad legal; más bien, se trata de un pacto que teje la colaboración y la responsabilidad conjunta entre el coach y el coachee en la búsqueda de resultados tangibles.

Imagina que las conversaciones previas con tu coachee han revelado las necesidades y metas. Has explorado a profundidad sus inquietudes, objetivos y potencialidades. Pero ahora, es el momento de elevar esas conversaciones al siguiente nivel y determinar cuáles van a ser los próximos pasos. Aquí es donde entra en juego el acuerdo de coaching. Es un documento que pone por escrito los compromisos mutuos y los pasos a seguir para lograr esos objetivos.

Algunos puntos específicos que pueden contener este acuerdo son:

  • Compromiso mutuo. En el acuerdo, encontrarás los nombres del coach y del coachee, una simple pero esencial forma de establecer las identidades y las partes involucradas en esta colaboración transformadora. En este punto, no es solo una conversación casual; es un compromiso formal para el crecimiento y el desarrollo.
  • Acuerdo de confidencialidad. Es esencial establecer un acuerdo de confidencialidad para determinar qué información compartida durante las sesiones de coaching se va a mantener privada y segura, cuáles son los límites de la confidencialidad. Esto fomenta un ambiente de confianza y apertura.
  • La duración del acuerdo. Es otro componente crítico. Establece cuánto tiempo durará el proceso de coaching. Puede variar según el objetivo y la naturaleza del proceso. Puede ser semanas, meses o incluso años. Al especificar la duración, se establece una estructura temporal que guiará el camino hacia los resultados deseados.
  • Definición de objetivos y metas. No solo se trata de tiempo, sino también de enfoque. En el acuerdo, se establecen las metas específicas que se aspira alcanzar durante el proceso de coaching. Estas metas actúan como faros que guían cada sesión y cada acción. Al definir claramente lo que se quiere lograr, se establece un rumbo claro hacia el éxito.
  • Diseño del plan de coaching. El coach y el coachee colaboran para diseñar un plan de coaching personalizado. Este plan incluye estrategias específicas, actividades y enfoques que se utilizarán para abordar los objetivos.
  • Modalidad de los encuentros. La modalidad también es fundamental. En un mundo cada vez más conectado, las opciones son diversas. Puedes optar por reuniones presenciales o virtuales a través de plataformas como Zoom, Skype o Google Meet. La elección de la modalidad no solo tiene en cuenta la conveniencia, sino también la eficacia de la comunicación y la interacción.
  • Identificación de roles y responsabilidades. El acuerdo de coaching no es solo una lista de demandas; también es una plataforma para la colaboración y la co-creación. El coach y el coachee no solo establecen lo que hará el coachee, sino también cómo el coach puede contribuir. Determinar qué hará el coach y las expectativas del coachee. Se trata de reconocer que ambos tienen un papel activo en el proceso de cambio. Esta colaboración no solo aumenta el compromiso, sino que también refuerza la relación de asociación en la búsqueda del progreso.
  • Evaluación del progreso. El acuerdo debe incluir un método para evaluar el progreso a lo largo del proceso de coaching. Esto puede implicar la revisión regular de los objetivos y la adaptación del plan de coaching según sea necesario.
  • Flexibilidad y adaptabilidad. Pero el acuerdo de coaching no es estático; es un documento en constante evolución. A medida que se avanza en el proceso, se realizan actualizaciones y evaluaciones. ¿Qué se logró? ¿Qué se aprendió? ¿Cómo se ha avanzado hacia los objetivos? Estas reflexiones son fundamentales para ajustar y rediseñar el plan de acción a medida que se avanza.
  • Alineación de valores y metodologías. El coach y el coachee deben discutir y alinear sus valores y enfoques metodológicos. Esto asegura que ambos estén en sintonía y que el proceso de coaching se realice de manera efectiva y ética.

Este compromiso mutuo se sella con las firmas. No es simplemente un trámite, sino un símbolo de compromiso y responsabilidad. Es el punto de partida formal hacia la transformación deseada.

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