Principios Esenciales del Coaching II (Perspectiva, Riesgo, Paciencia, Confidencialidad)
Perspectiva: Ampliando Horizontes
Un principio crucial en la práctica del coaching es el fomento de la perspectiva. Se considera primordial cultivar la capacidad de comprender y valorar otros puntos de vista.
Esta habilidad es esencial para abordar las dificultades y los desafíos con mayor creatividad y efectividad.
A menudo, el coachee puede encontrarse atrapado en una visión limitada de su situación, lo que restringe sus opciones y soluciones.
El coach, al mantener una posición neutral y externa, puede ayudar al cliente a explorar ángulos diferentes y a considerar interpretaciones alternativas.
La herramienta clave para facilitar esta ampliación de perspectiva son las preguntas.
Mediante preguntas abiertas y reflexivas, el coach invita al coachee a cuestionar sus supuestos, a ponerse en el lugar de otros o a imaginar escenarios distintos, abriendo así nuevas vías de pensamiento y acción que antes no eran visibles.
Esta capacidad de ver la misma situación desde múltiples ángulos enriquece el proceso y potencia la búsqueda de soluciones innovadoras.
Riesgo: Aceptando la Incertidumbre
El coaching, como todo proceso de cambio y desarrollo humano, conlleva un elemento inherente de riesgo.
Es fundamental reconocer que siempre existe la posibilidad de que un proceso determinado tenga consecuencias no deseadas.
A pesar de las mejores intenciones y la planificación cuidadosa, pueden surgir resultados que no estén directamente relacionados con lo que se buscaba inicialmente.
La vida y el comportamiento humano no son enteramente predecibles, y el camino hacia un objetivo puede presentar giros inesperados. Tener claro que este riesgo existe es muy importante.
Ayuda a no generar expectativas erróneas o irreales respecto a la infalibilidad del proceso de coaching.
Aceptar esta incertidumbre permite tanto al coach como al coachee abordar el proceso con una mentalidad más flexible y resiliente, preparados para ajustar el rumbo si es necesario y aprender de los desvíos inesperados, en lugar de desanimarse ante ellos.
Paciencia: Respetando el Ritmo Individual
La paciencia es una virtud indispensable que el coach necesita desarrollar y cultivar en su práctica.
Dado que cada coachee es único, el coach deberá trabajar con clientes muy diferentes entre sí, cada uno con su propia personalidad, estilo de aprendizaje y ritmos de avance totalmente dispares.
Algunos clientes pueden progresar rápidamente, mientras que otros necesitarán más tiempo para integrar aprendizajes, superar resistencias o implementar cambios.
Es crucial entender que en el coaching, el ritmo lo marca siempre el cliente. El coach debe adaptarse a este ritmo individual, evitando presionar o acelerar el proceso más allá de la capacidad o disposición del coachee.
La paciencia permite crear un espacio seguro donde el cliente puede explorar a su propio paso, sin sentirse juzgado o apurado, lo cual es fundamental para un aprendizaje profundo y sostenible.
Confidencialidad: La Piedra Angular de la Confianza
Finalmente, la confidencialidad se erige como el principio más básico y fundamental del coaching.
Establece que absolutamente toda la información que se comparta o se genere durante el proceso de coaching con un cliente es totalmente confidencial.
Esta información incluye conversaciones, notas, ejercicios, datos personales y cualquier otro detalle relativo al coachee y su situación.
Bajo ninguna circunstancia esta información deberá ser compartida con terceros.
La única excepción a esta regla es si existe una autorización expresa y por escrito por parte del cliente para hacerlo.
Este compromiso inquebrantable con la confidencialidad es la piedra angular sobre la que se construye la confianza en la relación coach-coachee, permitiendo al cliente sentirse seguro para explorar temas sensibles y personales sin temor a juicios o divulgaciones.
Resumen
El coach debe fomentar la perspectiva, la capacidad de ver y valorar otros puntos de vista, a través de preguntas abiertas. Esto ayuda al coachee a cuestionar supuestos y a explorar ángulos diferentes, abriendo nuevas vías de acción.
Es fundamental reconocer que el proceso de cambio conlleva un elemento inherente de riesgo e incertidumbre. Aceptar que pueden surgir consecuencias no deseadas evita expectativas irreales y fomenta una mentalidad resiliente.
La paciencia es indispensable para el coach, respetando el ritmo individual de cada coachee en su avance. La confidencialidad es el principio más básico y fundamental, sin excepciones, para construir la confianza.
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