La Actitud y la Mentalidad: Conciencia, Responsabilidad y Autoconfianza
La Actitud como Factor Decisivo
La actitud con la que una persona se enfrenta a un proceso de coaching es absolutamente decisiva para determinar el éxito que alcanzará.
Más allá de las técnicas específicas o la habilidad del coach, la mentalidad del coachee – su disposición interna hacia el cambio, el aprendizaje y la acción – juega un papel preponderante.
Por esta razón, una parte fundamental del trabajo en coaching se centra en cultivar una mentalidad propicia para el crecimiento.
En este sentido, el coaching busca activamente incrementar tres pilares interconectados: la conciencia (darse cuenta), la responsabilidad (asumir el control) y la autoconfianza (creer en la propia capacidad). Estos elementos forman la base de una actitud proactiva y orientada a resultados.
Ampliando la Conciencia
Aumentar la conciencia implica ayudar al coachee a "darse cuenta", a observar con mayor claridad sus propios patrones de pensamiento, sus emociones, sus comportamientos y el impacto que estos tienen en su realidad.
Este proceso de autoobservación es crucial, ya que solo podemos cambiar aquello de lo que somos conscientes.
El cerebro humano posee una notable plasticidad, una capacidad para moldearse y crear nuevas conexiones neuronales en respuesta a nuevas experiencias y aprendizajes.
Al fomentar la conciencia, el coaching aprovecha esta plasticidad, permitiendo al individuo incorporar nuevas formas de ser y pensar, lo que a su vez facilita el acercamiento a los resultados deseados.
Asumiendo la Responsabilidad: Protagonismo y Libertad
La responsabilidad es otro elemento central. Implica reconocerse como el dueño de los propios actos y el principal protagonista del cambio.
Asumir la responsabilidad conlleva aceptar la libertad inherente para elegir cómo responder ante las circunstancias y tomar las acciones necesarias para conseguir lo que se desea.
Sin embargo, esta libertad a menudo viene acompañada de miedo: miedo a no hacerlo bien, a equivocarse, a decepcionar a otros o a no alcanzar el resultado esperado.
Es normal sentir este temor, pero es crucial entender que forma parte del ejercicio de la responsabilidad.
El poder para cambiar la situación reside dentro de uno mismo, y nadie estará más involucrado en tu propio cambio que tú.
Por ello, es vital no culpar al pasado ; este ya ocurrió y solo sirve como fuente de experiencia para aprender qué funcionó y qué no.
La responsabilidad nos ancla en el presente, que es el único tiempo desde donde podemos actuar para construir el futuro deseado.
Cultivando la Autoconfianza
Finalmente, la autoconfianza – la creencia en la propia capacidad para afrontar desafíos y lograr metas – es el tercer pilar esencial que el coaching busca fortalecer.
Esta confianza no surge de la nada, sino que se construye a través de la experiencia, especialmente al asumir la responsabilidad, tomar acciones (incluso pequeñas) y constatar la propia capacidad para generar cambios y superar obstáculos, a pesar del miedo inicial.
Al aumentar la conciencia sobre los propios recursos y al experimentar los resultados de asumir la responsabilidad, la autoconfianza se va nutriendo progresivamente, creando un círculo virtuoso que impulsa hacia mayores logros.
Una actitud basada en la conciencia, la responsabilidad y una creciente autoconfianza es, por tanto, el motor fundamental para el éxito en el coaching.
Resumen
La actitud con la que una persona enfrenta el coaching es decisiva para el éxito. El trabajo se enfoca en incrementar tres pilares interconectados: conciencia (darse cuenta), responsabilidad (asumir el control) y autoconfianza.
Ampliar la conciencia ayuda al coachee a observar sus patrones de pensamiento y el impacto que tienen en su realidad. Esto aprovecha la plasticidad cerebral, permitiendo incorporar nuevas formas de ser y pensar que facilitan el cambio.
Asumir la responsabilidad implica reconocerse como protagonista de los propios actos y tener la libertad de elegir cómo responder. Cultivar la autoconfianza se construye a través de la experiencia y la acción, a pesar del miedo inicial.
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