Desmitificando el Coaching I (No sustituye dirección, No busca felicidad permanente, No es
Aclarando Concepciones Erróneas Comunes
A pesar de la creciente popularidad y los beneficios demostrados del coaching, todavía existen numerosos mitos y concepciones erróneas en torno a su naturaleza y alcance.
Estas ideas equivocadas pueden generar expectativas poco realistas y llevar a una aplicación inadecuada de esta valiosa herramienta.
Es fundamental abordar y desmitificar estas creencias para comprender correctamente qué es el coaching, qué puede lograr y cuáles son sus límites.
Aclarar estos puntos no solo beneficia a los potenciales clientes, sino también a los propios profesionales, al establecer un marco de entendimiento más preciso sobre su labor.
Mito 1: El Coaching Reemplaza a la Dirección
Una idea errónea frecuente, especialmente en el ámbito empresarial, es creer que un programa de coaching puede sustituir a un proceso de dirección o jefatura bien articulado.
Se piensa a veces que el coach puede asumir las funciones de un jefe o líder de equipo. Sin embargo, esto no es correcto.
El coaching no sustituye a ningún jefe o jefa, ni reemplaza las responsabilidades inherentes a la dirección de personas, como la asignación de tareas, la eva luación del desempeño formal o la toma de decisiones estratégicas.
La función del coaching es complementar y mejorar los procesos de dirección existentes, facilitando el desarrollo de habilidades, la autonomía y el rendimiento del individuo dentro de la estructura organizacional, pero no asumiendo el rol directivo en sí mismo. El coach es un facilitador del desarrollo, no un sustituto del mánager.
Mito 2: El Objetivo es la Felicidad Permanente
Otro mito extendido es la creencia de que el objetivo del coaching es colocar al individuo en un estado de felicidad y bienestar permanentes.
Si bien el coaching busca indudablemente mejorar la calidad de vida y el bienestar general del coachee, no pretende inducirlo artificialmente a un estado constante de euforia o alegría irreal.
El coaching persigue un objetivo más profundo y sostenible: que el coachee aprenda por sí mismo a gestionar sus emociones, a encontrar sentido en sus acciones y a construir las bases para su propia felicidad.
Ayuda a la persona a desarrollar los recursos internos y las perspectivas necesarias para ser feliz por sí misma, afrontando los altibajos naturales de la vida con mayor resiliencia y satisfacción, en lugar de buscar un estado emocional artificialmente elevado y constante.
Mito 3: El Coaching es para Poner en Orden a Empleados Inexpertos
También se incurre a veces en el error de pensar que el coaching es una herramienta diseñada principalmente para "poner en orden" a un empleado inexperto, corregir a alguien que desconoce la empresa o solucionar problemas de rendimiento básico.
Si bien el coaching puede ayudar en el desarrollo de habilidades, su enfoque principal no es simplemente transmitir conocimientos o impartir instrucciones como lo haría una formación inicial.
El coaching trata fundamentalmente de generar aprendizaje autónomo y significativo en el coachee, facilitando que descubra sus propias soluciones y desarrolle su potencial.
No es una medida disciplinaria ni un simple entrenamiento técnico para novatos, sino un proceso de desarrollo aplicable a personas en cualquier nivel de experiencia que busquen mejorar y crecer.
Resumen
Es un error creer que el coaching puede sustituir a un proceso de dirección o jefatura bien articulado, especialmente en el ámbito empresarial. La función del coaching es complementar y mejorar los procesos de dirección existentes, facilitando el desarrollo de habilidades.
Otro mito es que el objetivo del coaching es alcanzar un estado de felicidad y bienestar permanentes e irreales. El coaching persigue un objetivo más profundo: que el coachee aprenda a gestionar sus emociones y a construir su propia felicidad con resiliencia.
También se incurre en el error de pensar que el coaching es para "poner en orden" a empleados inexpertos o novatos. El enfoque principal del coaching no es el entrenamiento técnico, sino generar aprendizaje autónomo y significativo en personas de cualquier nivel de experiencia.
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