Construcción de Referentes y Cooperación
Gestión de la frustración ante la resistencia juvenil
El proceso de vinculación entre un padrastro o madrastra y un joven rara vez es lineal o exento de roces.
El adulto puede intentar compartir sus talentos, conocimientos o sabiduría con la mejor intención, solo para encontrarse con una respuesta de indiferencia o rechazo explícito por parte del menor.
En estos momentos, es crucial que el adulto no tome la reacción como una afrenta personal ni permita que su ego se vea vulnerado.
La adolescencia y la infancia en contextos de separación son etapas de alta reactividad; por tanto, la labor del referente es persistir en el ofrecimiento de cuidado sin esperar reciprocidad inmediata.
Entender que el aprendizaje y la aceptación ocurren en los tiempos del menor, y no bajo la demanda del adulto, es una lección de humildad necesaria para la convivencia.
Fomento activo de las figuras biológicas ausentes
Una estrategia de co-parentalidad madura implica el respeto y, en lo posible, el fomento de la imagen del progenitor que no reside en el hogar.
El nuevo miembro de la familia puede fortalecer su propia posición si es capaz de validar las virtudes y habilidades de la otra parte biológica frente a los niños.
Por ejemplo, animar a un hijo a consultar a su padre o madre biológica sobre un tema en el que este último destaca, demuestra que no existe una competencia por el afecto.
Este gesto de generosidad emocional desarma las lealtades divididas en los menores, permitiéndoles sentir que es seguro amar a todos sus referentes adultos sin temor a traicionar a ninguno.
La contención de no contaminar la visión del niño
A pesar de las posibles diferencias o resentimientos que puedan existir entre ex-parejas, es un imperativo ético evitar la difamación del otro progenitor frente a los descendientes.
Utilizar a los niños como mensajeros de hostilidad o verter críticas sobre el comportamiento del otro adulto envenena la percepción del menor y genera un daño psicológico profundo.
La verdadera protección del bienestar infantil reside en mantener las disputas de los adultos en el ámbito privado.
Al observar un ambiente de respeto y cooperación, el niño aprende modelos de resolución de confli
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