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6.2. Vitamina D. Propiedades

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La vitamina D se encuentra comprendida entre las trece vitaminas esenciales para el organismo humano. Esto hace de este nutriente uno de los más necesitados para llevar a cabo el normal desarrollo de las funciones biológicas de nuestro organismo y el mantenimiento de patrones saludables en nuestro cuerpo. La vitamina D, es probablemente una de las más poderosas y necesarias para nuestro cuerpo, interactúa en una extensa gama de procesos fisicos y quimicos que se desarrollan en el interior de nuestro organismo. Quizás una de las particularidades más llamativas de esta vitamina, es la dificultad en su adquisición mediante la alimentación, lo que hace de la misma una sustancia algo más compleja de obtener que el resto de las vitaminas.

Durante el desarrollo de la presente guia estaremos profundizando en algunas de las caracteristicas que hacen de esta vitamina una de las más imprescindibles para nuestra salud. De igual manera estaremos hablando de los medios que tenemos para adquirirla y de los perjuicios que podriamos enfrentar si abusamos del consumo de la misma.


Beneficios generales de la vitamina D

La vitamina D posee múltiples beneficios para nuestra salud. Entre los más importantes podemos destacar los referentes al cuidado, conservación y fortalecimiento de nuestros huesos. Muchos de nosotros conocemos que el calcio es un mineral altamente necesario para la salud de nuestra estructura ósea, lo que quizás ignoramos es que el calcio no logra absorberse por nuestro organismo con facilidad, al menos que presentemos buenos niveles de vitamina D en el mismo.

Esto explica por qué ante la carencia de vitamina D nuestros huesos suelen descalcificarse y consecuentemente mostrarse más blandos, conllevando a que se desarrollen enfermedades como la osteoporosis. Lo dicho anteriormente es una muestra más de la gran relación que guardan muchas vitaminas con los minerales que consumimos.

Dejando a un lado el gran impacto que tiene la vitamina D para la salud de nuestros huesos, debemos destacar también sus poderosas propiedades como antiinflamatorio, antioxidante y neuroprotector; impactando en gran medida en el fortalecimiento de nuestro sistema inmunitario ante los posibles daños a recibir por parte de agentes patológicos o radicales libres.


¿Cómo adquirir vitamina D?

Ya deciamos en la introducción de esta guia, que la vitamina D es bastante escasa en los alimentos habituales que consumimos. Esto no debe desanimarnos, ya que existen alternativas como la leche o cereales fortificados, que si suelen contener buenos niveles de la misma. Algunos pescados como las sardinas o el salmón también pueden ser una via óptima para la adquisición de este nutriente.

Si bien es cierto que las fuentes de vitamina D por parte de los alimentos que tenemos a disposición pueden ser algo escasas, el cuerpo también puede generar su propia vitamina D al someterse a la luz del sol durante algunos minutos. Ten en cuenta que la luz solar puede ocasionar el desarrollo de enfermedades cancerigenas, por lo que dicha exposición no puede seguir durante mucho tiempo.


Efectos por la hipersuplementación

Las cantidades de vitamina D recomendadas para una persona adulta oscilan entre las 600 y 800 unidades internacionales (UI). Cantidades superiores a las indicadas pueden traer efectos secundarios desagradables para tu salud. Entre los efectos más comunes producidos por la hipersuplementación se encuentran: el estreñimiento, la pérdida del apetito, malestares generales, alteraciones en el ritmo cardiaco, náuseas, vómitos, entre otros.
En caso de sufrir algunos de los efectos antes señalados mientras te encuentras bajo este tipo de suplemento, lo más recomendable será que consultes a tu médico para que evalúe las dosis que consumes a diario y pueda ajustarla a valores adecuados para tus requerimientos personales.

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