Distorsiones de la realidad: Sesgo de Sobrevaloración
La tendencia estadística al optimismo infundado
Al estudiar cómo las personas toman decisiones, descubrimos la existencia de diversos sesgos cognitivos que moldean nuestra arquitectura mental.
Podemos definir un sesgo como una inclinación preestablecida o una preferencia instintiva que distorsiona nuestro juicio.
Por ejemplo, si en la infancia tuvimos una mala experiencia al probar cierto alimento, desarrollamos una aversión que nos lleva a rechazarlo sistemáticamente en la adultez, asumiendo erróneamente que nuestro gusto no ha evolucionado.
Lamentablemente, poseemos una vasta cantidad de estos atajos mentales, y la inmensa mayoría de ellos nos inducen a cometer graves errores analíticos.
Uno de los sesgos más preva lentes e impactantes es el del optimismo y la sobreva loración personal.
De manera sistemática, los seres humanos tienden a ser excesivamente positivos respecto a sus propias habilidades, juzgando su desempeño muy por encima de la realidad objetiva en prácticamente cualquier disciplina o tarea cotidiana.
Falsa percepción de competencia frente al promedio
La falsa percepción de superioridad queda demostrada en múltiples estudios estadísticos.
Si consultamos a un grupo amplio de individuos sobre su nivel de habilidad en la cocina, descubriremos que más del noventa por ciento se clasifica a sí mismo como cocineros superiores al promedio.
Matemáticamente, es imposible que tal cantidad de personas supere la media, ya que esta divide a la población en dos mitades exactas.
Esta ilusión persiste en múltiples ámbitos: la gran mayoría de los estudiantes universitarios anticipa calificaciones sobresalientes, muy superiores al rendimiento real del grupo.
Curiosamente, cuando carecemos por completo de conocimientos sobre un tema, somos capaces de admitir nuestra ignorancia.
Sin embargo, en cuanto adquirimos unas nociones básicas y logramos ejecutar una tarea de manera medianamente aceptable, nuestro ego interviene y nos convence de que hemos alcanzado el nivel de un experto excepcional, sobrestimando enormemente nuestra verdadera capacidad técnica y operativa.
Resumen
Los individuos exhiben una predisposición natural hacia el optimismo exagerado. Esta distorsión cognitiva nos lleva a sobrestimar nuestras propias capacidades en diversas áreas vitales.
La mayoría de las personas se considera estadísticamente superior al promedio. Esta ilusión de competencia genera falsas expectativas y complica la aceptación de errores propios.
Reconocer este sesgo de sobreva loración es fundamental en el servicio ofrecido. Los representantes deben tratar a los usuarios validando su perspectiva sin confrontar egos inflados.
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