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¿qué estrategias existen para aumentar la ingesta calórica en adultos mayores? - nutricion geriatrica
¡Hola a todos! ¿Alguna vez te has preguntado qué pasa con nuestros abuelos y abuelas cuando cumplen años? A medida que envejecemos, nuestro cuerpo cambia, y a veces, mantener una dieta equilibrada puede ser un desafío. Hoy vamos a hablar de un tema crucial: cómo asegurarnos de que nuestros adultos mayores estén recibiendo suficientes calorías. Es más importante de lo que crees, ¡así que prepárate para aprender un montón!
Imagina que ya no tienes las mismas ganas de comer que antes. ¡Qué fastidio! Pues eso es lo que les pasa a muchos adultos mayores. Hay varias razones para esto: cambios en el sentido del gusto y del olfato, problemas dentales que dificultan la masticación, medicamentos que disminuyen el apetito y, a veces, simplemente la soledad y la falta de motivación. ¿Te imaginas comer solo todos los días? No suena muy divertido, ¿verdad?
Cuando un adulto mayor no consume suficientes calorías, puede caer en la desnutrición. Esto puede llevar a problemas graves como la debilidad muscular, la fatiga, el sistema inmunológico debilitado y, en general, una peor calidad de vida. ¡Nadie quiere eso! Es como si a tu coche le faltara gasolina: no va a funcionar bien, ¿verdad? Por eso, es fundamental asegurarnos de que estén bien alimentados.
¡Ahora viene lo bueno! Vamos a ver qué podemos hacer para ayudar a nuestros seres queridos a comer más y mejor.
En lugar de tres comidas grandes al día, ¿por qué no ofrecerles seis pequeñas comidas? Es como ir echando gasolina poco a poco en lugar de llenar el tanque de golpe. Estas comidas deben ser ricas en nutrientes: proteínas, vitaminas, minerales y grasas saludables. Piensa en mini-bocadillos de fruta con yogur, sándwiches de queso y jamón, o pequeños platos de sopa de verduras. ¡Delicioso y nutritivo!
Las grasas saludables son una excelente manera de aumentar la ingesta calórica sin tener que comer grandes cantidades de comida. ¿Un puñado de nueces, un aguacate en la ensalada o un chorrito de aceite de oliva en la pasta? ¡Perfecto! Estas grasas son buenas para el corazón y el cerebro, además de añadir calorías necesarias.
Aquí hay algunos trucos para hacer que las comidas sean más calóricas sin que se den cuenta:
Un chorrito de aceite de oliva en la sopa, un poco de mantequilla en las verduras o una cucharada de nata en el puré de patatas. ¡Voilà! Más calorías sin cambiar el sabor radicalmente.
La leche entera tiene más calorías y grasas que la leche desnatada. Si a tu abuelo le gusta el café con leche, asegúrate de usar leche entera. ¡Es un pequeño cambio con un gran impacto!
Algunos alimentos tienen más calorías por porción que otros. Prioriza aquellos que son ricos en calorías y nutrientes. Por ejemplo, los huevos, el queso, los frutos secos, las legumbres y la carne son excelentes opciones. ¡Piensa en ellos como superalimentos calóricos!
¡No solo importa lo que comen, sino cómo lo comen!
Si a tu abuela le cuesta masticar, opta por alimentos suaves y fáciles de tragar. Purés, sopas, guisos, yogures... ¡Son tus aliados! Puedes hacer puré de verduras, carne o frutas para que sea más fácil de comer.
¡Comemos con los ojos! Si el plato se ve apetecible, es más probable que quieran comer. Decora el plato con colores vibrantes, utiliza platos bonitos y presenta la comida de forma atractiva. ¡Como si fueras un chef estrella!
A veces, la alimentación por sí sola no es suficiente.
Existen muchos suplementos nutricionales diseñados para aumentar la ingesta calórica. Batidos, barritas energéticas, polvos para añadir a la comida... ¡Hay opciones para todos los gustos!
Antes de empezar a usar suplementos, es fundamental consultar con un médico o un nutricionista. Ellos pueden evaluar las necesidades específicas de tu ser querido y recomendar el suplemento más adecuado. ¡No te automediques!
¡La compañía importa!
Comer solo puede ser aburrido y desmotivador. Invita a tu abuelo a comer contigo, con tu familia o con amigos. La compañía hace que la comida sea más agradable y estimula el apetito.
Pon música suave, enciende velas, decora la mesa... ¡Crea un ambiente relajante y acogedor! Un ambiente agradable hace que la comida sea más placentera y fomenta el apetito.
Un poco de ejercicio puede hacer maravillas. Un paseo suave, unos estiramientos o una sesión de yoga pueden estimular el apetito y mejorar el estado de ánimo. ¡Muévete para comer mejor!
¡La salud es lo primero!
Es importante que un médico evalúe a tu ser querido para descartar cualquier problema de salud que pueda estar afectando su apetito. Un examen completo puede revelar causas ocultas y permitir un tratamiento adecuado.
Algunos medicamentos pueden disminuir el apetito. Habla con el médico para ver si hay alternativas o si se pueden ajustar las dosis. ¡La comunicación es clave!
Asegurarnos de que nuestros adultos mayores reciban suficientes calorías es fundamental para su salud y bienestar. Con un poco de planificación, creatividad y cariño, podemos ayudarles a disfrutar de una vida plena y activa. ¡No escatimemos esfuerzos para cuidar de quienes nos cuidaron!
¿Es normal que los adultos mayores pierdan el apetito?: Sí, es común debido a cambios fisiológicos y factores como medicamentos o problemas de salud. Sin embargo, es importante abordarlo para prevenir la desnutrición.
¿Qué alimentos son los más recomendables para aumentar la ingesta calórica?: Alimentos ricos en nutrientes y calorías como huevos, aguacates, frutos secos, queso, legumbres y carnes.
¿Cuándo debo considerar los suplementos nutricionales?: Si las estrategias alimentarias no son suficientes o si existe un riesgo de desnutrición. Siempre consulta a un profesional de la salud antes de comenzar a usarlos.
¿Cómo puedo hacer que las comidas sean más atractivas para un adulto mayor con poco apetito?: Presenta los platos de forma colorida y atractiva, utiliza texturas suaves y fáciles de masticar, y crea un ambiente agradable durante las comidas.
¿Qué papel juega la actividad física en el apetito de los adultos mayores?: La actividad física moderada puede estimular el apetito y mejorar el estado de ánimo, lo que puede llevar a una mejor ingesta de alimentos.