PorMyWebStudies
Psicología ganadora: cómo vencer los nervios y proyectar confianza - entrevista laboral
Te sudan las manos, el corazón te va a mil y sientes el "síndrome del impostor" acechando. Los nervios antes de una entrevista son universales; le pasan al becario y al directivo. La diferencia entre el éxito y el fracaso no es la ausencia de nervios, sino la capacidad de gestionarlos. En este artículo, basado en las técnicas de Preparación Mental y Manejo de Actitud de nuestro curso, te enseñamos a pensar como un atleta de élite para ganar la medalla de oro: el empleo.
La mayor fuente de ansiedad es sentir que vas a "pedir" un favor (un trabajo) a alguien que tiene todo el poder. Error.
La Mentalidad de Servicio: Cambia el chip. No vas a pedir, vas a ofrecer soluciones. Piensa: "Este empleador tiene un problema (una vacante vacía que le cuesta dinero) y yo tengo las habilidades para solucionarlo". Tu propuesta de valor es un servicio profesional. Esta mentalidad de "oferta" equilibra la balanza de poder y te da seguridad.
¿Has visto a Usain Bolt antes de una carrera? No está encogido de miedo; está relajado, confiado, visualizando la victoria. Tú debes hacer lo mismo.
El miedo es una reacción física. Puedes hackear tu cuerpo para calmar tu mente.
Cuando estamos nerviosos, nos obsesionamos con nosotros mismos ("¿Me tiembla la voz?", "¿Estoy rojo?", "Me, me, me").
La Estrategia del Foco Externo: Desvía tu atención de ti mismo hacia el entrevistador. Concéntrate obsesivamente en escucharle, en entender su necesidad y en cómo puedes ayudarle. Cuando tu cerebro está ocupado resolviendo el problema del otro, se olvida de estar nervioso por ti mismo.
Aceptación Radical: Es normal estar nervioso. Acéptalo. No intentes luchar contra ello ni juzgarte. Si te tiembla un poco la voz al principio, no pasa nada. A menudo, el entrevistador también está nervioso o presionado por encontrar al candidato ideal. Tu humanidad también conecta.
Más allá de los nervios, lo que convence es tu actitud. Las empresas contratan por actitud y entrenan la habilidad.
Recuerda: Una entrevista no es un examen de vida o muerte. Es una conversación para ver si encajáis. Tú vales mucho, con o sin ese empleo. Ve con esa seguridad y tendrás medio camino ganado.