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Cómo detectar mentiras: microexpresiones y ciencia de la verdad - comunicacion no verbal
Todos mienten. Desde las "mentiras piadosas" sociales hasta engaños graves en negocios o relaciones. La habilidad de distinguir la verdad de la falsedad es un superpoder que, contrariamente a la creencia popular, no depende de la intuición, sino de la observación científica. Olvida los mitos como "si mira a la derecha está mintiendo". La detección de mentiras moderna se basa en la incongruencia basal, la carga cognitiva y, sobre todo, en las microexpresiones faciales descubiertas por investigadores como Paul Ekman.
En este artículo profundizamos en el módulo más fascinante de nuestro Curso de Comunicación No Verbal: el análisis de credibilidad y la detección del engaño.
Las microexpresiones son movimientos faciales involuntarios que duran menos de una quinta parte de segundo. Son una fuga de emoción real que el cerebro racional no puede controlar a tiempo. Aunque la persona intente poner "cara de póker", su sistema límbico la traiciona por un instante.
Las 7 Emociones Universales: No importa la cultura o el idioma, todos los humanos expresan estas 7 emociones igual:
Para detectar una mentira, primero necesitas saber cómo se comporta esa persona cuando dice la verdad. Esto se llama establecer la "Línea Base".
Cómo establecer la Línea Base: Al inicio de una conversación (o entrevista), haz preguntas sencillas y no amenazantes ("¿Qué tal el tráfico?", "¿De dónde eres?"). Observa su ritmo de parpadeo, su postura, sus gestos habituales y su tono de voz. Esa es su normalidad.
Buscando los "Hotspots": Cuando hagas las preguntas difíciles ("¿Por qué dejaste tu último trabajo?", "¿Estás viendo a otra persona?"), busca desviaciones de esa línea base. ¿Empieza a parpadear más rápido? ¿Se toca la cara repentinamente? ¿Su voz se agudiza? Un solo indicador no prueba la mentira, pero un cúmulo (cluster) de cambios indica que hay una alta carga cognitiva o emocional: algo oculta.
Aunque no hay una "nariz de Pinocho", existen comportamientos estadísticamente asociados al engaño:
Bloqueo Corporal: El mentiroso tiende a quedarse rígido. Mentir requiere mucho esfuerzo cerebral, y el cerebro "apaga" el movimiento corporal para concentrarse en construir la historia. Si alguien que gesticula mucho de repente se queda congelado, alerta.
Distanciamiento Lingüístico: Los mentirosos evitan usar el "yo" o "mí". Usan un lenguaje impersonal para disociarse de la mentira. También tienden a dar demasiados detalles irrelevantes para intentar hacer la historia creíble ("sobrejustificación").
La Barrera de Objetos: Colocar objetos (una taza, un portátil, un bolso) entre uno mismo y el interlocutor justo después de una pregunta incómoda es un intento inconsciente de protección.
Mentir es difícil. El cerebro tiene que inventar una historia, asegurarse de que sea coherente, controlar el cuerpo y vigilar si el otro se la está creyendo. Todo a la vez.
Cómo usarlo a tu favor: Si sospechas que alguien miente, aumenta su carga cognitiva. Pídele que cuente la historia al revés (cronológicamente inverso) o hazle preguntas inesperadas sobre detalles sensoriales ("¿Qué música sonaba?", "¿De qué color era la pared?"). Al mentiroso le costará enormemente mantener la estructura fabricada bajo esta presión extra, y empezarán a aparecer las fugas verbales y no verbales.
Detectar mentiras no es magia, es atención plena. En nuestro curso avanzado, utilizamos vídeos en cámara lenta para entrenar tu ojo en la detección de microexpresiones hasta que se convierta en una segunda naturaleza.