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Reacción ante el sufrimiento

2024-04-05

El manejo de las emociones y la forma en la que aprendemos a gestionar las distintas situaciones que pueden llegarnos a generar malestar y sufrimiento, es esencial a la hora de mantener cierta estabilidad y progreso en las acciones que realizamos día a día. No siempre las cosas resultan como esperamos y no todos estamos igual de capacitados para lidiar con los problemas que se van suscitando, esto puede desencadenar en la aparición de fenómenos como la depresión, la ansiedad y el estrés.

No podemos controlar las situaciones que no dependen de nosotros, pero sí es posible aprender a reaccionar ante ellas de una forma más positiva, que nos permita recomponernos emocionalmente de manera más rápida.

Durante el desarrollo de la presente guía estaremos abordando algunos de los elementos más importantes que giran en torno a la sensación de sufrimiento y cómo aprender a reaccionar ante ella.

Tomar un descanso para recuperar fuerzas

El sufrimiento es una sensación compleja de gestionar, esto se debe a que la misma viene acompañada de muchos otros fenómenos emocionales que atentan contra nuestra estabilidad y `progreso. El sufrimiento es equiparado al dolor físico, pero este se origina en nuestro lado emocional. El estrés, el agobio, la tristeza, el desgano, son efectos derivados de este. Autoexigirnos demasiado en los momentos en los que no estamos en óptimas condiciones, puede ser contraproducente a la hora de recomponernos emocionalmente.

De la misma forma en que nuestro cuerpo requiere de tiempo para sanar, nuestra mente también necesita su espacio y descanso para volver a funcionar en su estado normal. Si sientes que lo necesitas, procura tomarte el tiempo suficiente para ir progresando en el intento de volver a un estado emocional estable.

Descansar sin desatender los aspectos esenciales de tu vida

La recomendación anterior no puede inducirnos al error de creer que descansar o tomarnos un tiempo para sanar implica desconectarnos del mundo por completo. Cuando buscamos recomponernos lo que hacemos es posponer aquellas tareas o preocupaciones que alteran nuestro bienestar mental y que no requieren de nuestra atención de forma inminente. Céntrate solo en los aspectos esenciales de tu vida, aquellos que no puedes descuidar. Esto te ayudará a ahorrar energías y concentrar tu atención en las cosas que son verdaderamente importantes.

Descuidar estos aspectos esenciales, motivado en que no te sientes con deseos de enfrentarlos, sería perjudicial para tu estado emocional a largo plazo, ya que se traduciría en la aparición de nuevos problemas y consecuentemente en la acumulación de más estrés.

No te sientas mal por tu estado emocional

Muchas personas llegan a sentirse culpables por no lograr recomponer su estado emocional, mientras que la tristeza predomina y no pueden animarse, piensan que son culpables de cómo se sienten. Esto por lo general termina aumentando aún más la presión, provocando efectos negativos. No tienes que sentirte mal por tu estado emocional, de la misma forma en la que no pudieras sentirte mal por tener un dolor en el brazo a causa de un golpe recibido.

Si bien es cierto que debemos de poner de nuestra parte para contrarrestar el dolor y no victimizarnos en exceso, es necesario que aprendas a cuidarte y velar también por tus intereses. Si tu estado anímico es malo, puede que solo necesites aceptarlo tal y como es mientras que tu cerebro toma las fuerzas suficientes para ir adaptándose a la realidad y asimilando las heridas recibidas.

La sanación emocional es una mezcla de tiempo, implicación de nuestra parte, aceptación y descanso. Mientras más experiencias negativas tengamos, más preparados estaremos para reaccionar ante futuras situaciones que puedan llegar a causarnos sufrimiento.