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El coaching no es una terapia

2024-04-05

Muchos clientes acuden por vez primera a una sesión de coaching sin saber muy bien qué es lo que recibirán, suelen confundir el trabajo del coach con una terapia convencional, siendo este un error muy común que puede afectar los resultados esperados de forma significativa. Si bien es cierto que en dependencia de las características del coach, una sesión de coaching puede llegar a tener elementos terapéuticos de gran valor, es importante saber definir entre las funciones y objetivos que persigue una sesión de coaching y el trabajo que se realiza mediante la terapia.

Durante el desarrollo de la presente guía estaremos abordando algunos de los aspectos generales que te ayudarán a discernir entre ambos conceptos, con el objetivo de que puedas ofrecerle a tus clientes la guía necesaria a la hora de contratar tus servicios.

Las sesiones de coaching no abordan problemas de salud

Las sesiones de coaching van dirigidas a la formulación de propuestas y estrategias concretas, enfocadas en la solución de problemas comunes que requieren de un trabajo desde la visión de un especialista que cuenta con la experiencia y las herramientas necesarias para amenizar el proceso de crear respuestas concretas a las problemáticas presentadas.

Las terapias llevadas a cabo por el personal de la salud, son encuentros que se realizan bajo la guía de un profesional que tratará afectaciones de origen clínico, diagnosticando patologías y ofreciendo un tratamiento concreto. Ni el coach debe pretender inmiscuirse en el trabajo del terapeuta, ni este debe interferir en las labores del coach. Son dos campos de trabajo completamente distintos que cumplen una función particular en quien demanda de estos servicios.

Las sesiones de coaching se construyen mediante la relación coach-cliente

Una sesión de coaching se construye mediante la relación dual que se genera entre el coach y el cliente, esto implica, que si bien es el coach el que más experiencia posee en la solución de los problemas presentados, este no puede ofrecer estrategias o acciones sin contar con la participación activa y la implicación del cliente. La metodología que aplica el coach para elaborar recomendaciones eficaces, comienza con la participación y construcción de dichas recomendaciones mediante la retroalimentación con el cliente.

En el caso de las terapias, el terapeuta no se retroalimenta del paciente para elaborar una estrategia. La comunicación con el paciente se limita a la elaboración de un perfil psicológico de este y la comprensión de los hechos presentados por el mismo. De esta forma el terapeuta, contrario al coach, ya presenta una solución concreta a los padecimientos del paciente, es él quien cuenta con la capacitación profesional adecuada, por lo que se descarta la opinión del paciente en este sentido.

El coach trabaja desde su experiencia, no sigue manuales o patrones estrictos

Es una realidad que cada coach tiene su propia metodología y que asesora o recomienda desde su propia experiencia y formación. Es por ello que si un mismo cliente consulta a varios coaches, presentado su problema, es posible que se ofrezcan soluciones variadas, que no necesariamente tienen que ser mejores o peores, sino que son orientadas desde las particularidades y características de cada coach.

En el caso de los terapeutas, es posible encontrar algunas diferencias en los tratamientos orientados a sus pacientes, pero estas diferencias serán mínimas, ya que estos profesionales suelen trabajar con manuales y guías orientativas que ofrecen soluciones desde la ciencia, una vez que es detectada y diagnosticada la patología presente.

Saber delimitar el trabajo del coach y el del terapeuta es fundamental para el normal respeto de las competencias laborales de ambos profesionales y la garantía a la satisfacción de las necesidades del cliente.