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Diferencias entre el coach y el psicólogo

2024-04-05

El coach de vida en muchas ocasiones es confundido de forma errónea con una especie o alternativa al psicólogo. No saber distinguir entre los roles y las funciones que cumplen estas profesiones en la sociedad puede ser perjudicial para el cliente a la hora de orientarse en la solución de sus problemas. Si bien es cierto que el coach cuenta con muchas herramientas de gran valor, adquiridas desde la psicología, es importante saber distinguir entre un coach y un psicólogo.

Durante el desarrollo de la presente guía, estaremos abordando algunas de las diferencias fundamentales que existen entre la profesión del coach de vida y la de un psicólogo, con el fin de delimitar aún más los roles y particularidades que presenta el coach de vida para la satisfacción de las necesidades de los clientes que demandan sus servicios.

Campo de acción

El psicólogo es un profesional que cuenta con herramientas enfocadas en el abordaje de problemas originados en la psiquis del paciente. Mediante el trabajo del psicólogo, se logra identificar trastornos y afectaciones que atentan contra el normal desenvolvimiento de las relaciones sociales, familiares y profesionales de quien las padece. El psicólogo es un personal de la salud, no un asesor o guía orientativo.

Un coach de vida es una persona que ha adquirido formación en la solución de conflictos mediante la experiencia empírica y teórica, lo que le permite trazar estrategias y acciones para dar respuesta a los problemas de su cliente desde una perspectiva neutral. Un coach de vida no trabaja específicamente la salud mental, al menos no de forma profesional.

Puede que los mecanismos utilizados por el coach sean de utilidad a la hora de recomponer el estado emocional del cliente, pero su trabajo no está dirigido a la cura de trastornos psicológicos, ya que para ello se requiere de herramientas que solo pueden ser adquiridas desde el campo de la psicología.

El psicólogo no es un asesor

El psicólogo, contrario al coach, no cumple una función de asesor. El profesional de la psicología realiza un diagnóstico clínico del paciente y orienta una serie de acciones a seguir con el fin de sanar los padecimientos del mismo. La diferencia fundamental, en este sentido, entre el coach y el psicólogo, radica en que mientras que el coach propone estrategias para solucionar los problemas desde su experiencia, el psicólogo directamente orienta un tratamiento y dirige a su paciente mediante una metodología clínica previamente concebida para tratar un tipo de afectación determinado.

El coach trabaja las emociones, no las enfermedades.

Las herramientas psicológicas que posee el coach, fruto de su experiencia adquirida y el trabajo realizado previamente, se encausan en trabajar sobre el estado emocional del cliente. Este trabajo se limita al plano emocional, sin interceder en la salud mental propiamente dicha. Un coach no solucionará un trastorno compulsivo en el cliente, puede que ayude a calmarlo y liberar el estrés mediante herramientas de uso cotidiano, pero una vez que media un diagnóstico de una patología existente, se debe remitir a un personal de la salud especializado en estos temas, ya sea un psicólogo o un psiquiatra.

Las perspicacia y astucia del coach lo conduce a establecer guías orientativas que de una forma u otra repercutirán en el beneficio emocional, pero esto debe ser visto como un beneficio colateral que percibirá el cliente, no como el fin del trabajo del coach.

De la misma forma en la que un psicólogo no puede enfrentar ciertas problemáticas en la vida de su paciente, por escapar a su ámbito de competencia, un coach debe saber medir dónde están sus límites para no afectar a sus clientes.