Violencia Sexual e Instrumental
Consentimiento Viciado, Coerción Reproductiva y Mitos
La violencia sexual dentro de la pareja es, estadísticamente, la tipología más invisibilizada y con mayor cifra negra, protegida por tabúes y mitos arcaicos como el del "débito conyugal".
Es imperativo aclarar que el matrimonio o la convivencia no otorgan un consentimiento perpetuo; cualquier acto sexual sin el deseo libre y entusiasta de una parte es una violación.
Muchas mujeres describen dinámicas de coerción sexual donde ceden a las demandas de sus parejas no por deseo, sino por miedo a las represalias, "para tener paz", "para que no se enfade" o para evitar golpes a los hijos.
El sexo se convierte en una moneda de cambio para la supervivencia y el apaciguamiento, cosificando el cuerpo de la víctima.
Dentro de este espectro, encontramos la coerción reproductiva, una táctica diseñada para controlar la capacidad procreativa: incluye el sabotaje de anticonceptivos (agujerear preservativos), la prohibición de usarlos, el embarazo forzado para "atar" a la víctima, o la obligación de abortar contra su voluntad.
Estas prácticas buscan destruir la autonomía corporal más íntima y anular la dignidad humana.
Violencia Instrumental y Vicaria: La Familia Multiespecie
La violencia no siempre se dirige al cuerpo de la víctima principal; a menudo se desvía hacia lo que ella más ama para ejercer coerción.
En el contexto de la "familia multiespecie", donde los animales son parte del núcleo afectivo, los agresores instrumentalizan a las mascotas para causar terror.
La legislación y psicología reconocen a los animales como seres sintientes y parte de la red de apoyo, lo que los convierte en puntos de vulnerabilidad crítica.
El agresor daña, tortura o mata al animal no solo por crueldad, sino como un mensaje terrorista hacia la pareja: "Mira lo que soy capaz de hacer".
Se han documentado casos donde el agresor arroja al animal por la ventana o lo mata y coloca en un lugar visible para que la víctima lo encuentre, buscando paralizarla mediante el terror y la culpa.
El animal, ser indefenso que no puede denunciar, se convierte en un objeto de castigo vicario para quebrantar la voluntad de la mujer y los niños, manteniéndolos sometidos bajo la amenaza implícita de que ellos podrían ser los siguientes.
Ignorar el maltrato animal en este contexto es ignorar una señal de alarma crítica de peligrosidad.
Resumen
La violencia sexual en la pareja es la más invisibilizada, amparada en mitos como el "débito conyugal". Cualquier acto sin deseo libre es violación; muchas víctimas ceden por miedo a represalias o para "tener paz" en el hogar.
Incluye la coerción reproductiva para controlar la capacidad de procrear. El agresor sabotea métodos anticonceptivos o fuerza embarazos y abortos para destruir la autonomía corporal de la mujer y atarla permanentemente a la relación mediante los hijos.
La violencia instrumental utiliza a terceros, como las mascotas, para causar terror. En familias multiespecie, el agresor tortura o mata animales para enviar un mensaje de crueldad a la víctima, paralizándola mediante el miedo vicario.
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