Venganza Pasivo-Agresiva y Confusión
Hostilidad disfrazada y sabotaje sutil por rencor o envidia
Algunos manipuladores, especialmente aquellos con rasgos narcisistas o sádicos, operan motivados por una necesidad de retribución conocida como venganza pasivo-agresiva.
A diferencia de las personas equilibradas, que pueden guardar rencor por causas claras, las personalidades oscuras pueden atacar sin una provocación lógica aparente.
Un simple éxito profesional de la víctima, un elogio recibido por un tercero o incluso el hecho de ser feliz, puede desencadenar la envidia y la ira del manipulador, quien siente que la felicidad ajena es una afrenta personal.
Este tipo de venganza busca humillar y reducir a la otra persona para que el agresor recupere su sentido de superioridad.
Las tácticas incluyen la propagación de rumores, el sabotaje laboral para inducir errores, el uso de sarcasmo hostil disfrazado de "bromas" y la invalidación sistemática de los logros de la víctima.
Es una guerra fría donde el objetivo es erosionar la seguridad y el estatus de la víctima desde las sombras.
Alteración de la realidad como método final de dominio
El cuarto y último objetivo es la distorsión total de la realidad. Alterar la percepción de una persona es la forma suprema de control, ya que permite sustituir el juicio de la víctima por el del manipulador.
Si se logra convencer a alguien de que lo que ve y siente es incorrecto, se le puede programar para pensar y actuar según los deseos del agresor.
Las motivaciones varían según el perfil: un psicópata puede hacerlo para dañar deliberadamente la salud mental de la víctima y disfrutar de su destrucción; un narcisista, para imponer sus delirios de grandeza como la única verdad válida; y un sádico, para teñir la visión del mundo de la víctima de pesimismo y miseria.
En todos los casos, la confusión inducida asegura que la víctima permanezca perdida, dependiente y bajo el yugo del manipulador.
Resumen
venganza pasivo agresiva y confusion