Destrucción Sistemática de la Autoestima
Crítica constante, culpa y exposición a negatividad
La autoestima actúa como el sistema inmunológico de la psique; cuando está alta, repele los ataques manipuladores. Por ello, el agresor trabaja incansablemente para desmantelarla.
Esto se logra mediante el uso de frases calculadas diseñadas para menospreciar, confundir y sembrar dudas sobre la valía personal de la víctima.
No se trata solo de insultos directos, sino de críticas sutiles que corroen la confianza interna. Una herramienta predilecta es la culpa constante.
El manipulador responsabiliza a la víctima de cada problema, error o mal humor que ocurre en el entorno.
Con el tiempo, esta repetición hace que la persona internalice la culpa, creyendo que es defectuosa o incapaz de hacer nada bien.
Además, se busca "inundar" el entorno de la víctima con negatividad, ya sea presentándole personas tóxicas o desacreditando sistemáticamente sus ideas y proyectos, como un colega que siempre encuentra fallos en el trabajo ajeno para impedir que el otro destaque.
Alimentar miedos e inseguridades para fomentar la sumisión
El miedo es el fertilizante de la inseguridad. Los manipuladores alimentan activamente los temores de sus víctimas —miedo al abandono, al fracaso, al ridículo— sabiendo que cuanto más asustada está una persona, menor es su autoestima.
Una autoestima baja beneficia directamente al agresor porque transforma a la víctima en alguien "agradable" y complaciente, desesperada por obtener aprobación externa para sentirse válida. El objetivo final es eliminar los límites personales.
Una persona con la autoestima destruida siente que no tiene derecho a defenderse o a exigir respeto, lo que permite al manipulador cruzar líneas éticas y emocionales sin encontrar resistencia.
Resumen
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destruccion sistematica de la autoestima