Uso de objetos en las manos
El bolígrafo como muleta temporal
Para los oradores noveles o aquellos que sufren de gran ansiedad escénica, tener las manos vacías puede resultar una fuente de estrés adicional, generando la sensación de no saber qué hacer con ellas.
En estos casos, se permite el uso estratégico de un objeto pequeño, como un bolígrafo o un puntero, que funcione como un "ancla" o "muleta" de seguridad.
Sostener este objeto puede proporcionar una sensación táctil de control y ayudar a canalizar la energía nerviosa, evitando que las manos tiemblen visiblemente. Sin embargo, este debe ser un recurso transitorio.
El objetivo final es alcanzar la soltura necesaria para gesticular sin accesorios, permitiendo que las manos expresen con total libertad y matiz.
Peligros de jugar con el objeto (distracción)
El riesgo principal de portar un objeto es que se convierta en un juguete antiestrés. Es frecuente ver a oradores que hacen "clic" repetidamente con el bolígrafo, lo giran entre los dedos, lo lanzan y atrapan, o lo golpean contra la mesa.
Estos movimientos repetitivos actúan como un imán para la atención del público, desviándola del mensaje auditivo hacia el estímulo visual y sonoro del objeto.
Si el objeto pasa de ser una herramienta de apoyo a un elemento de distracción ("batuta" o "ventilador"), pierde su utilidad y sabotea la presentación.
La audiencia dejará de escuchar el contenido para concentrarse en el movimiento hipnótico del bolígrafo.
Por ello, si se decide usarlo, debe mantenerse quieto o utilizarse únicamente para señalar datos concretos, evitando cualquier manipulación nerviosa que delate la ansiedad del orador.
Resumen
Un bolígrafo puede funcionar como muleta temporal para oradores con ansiedad. Sostenerlo proporciona sensación de control, evitando que manos tiemblen visiblemente durante la intervención inicial.
Debe ser recurso transitorio; el objetivo final es gesticular con total libertad. La soltura necesaria permite que manos expresen matices sin depender de accesorios externos.
Jugar con el objeto distrae al público desviando atención del mensaje. Movimientos repetitivos sabotean la presentación; el accesorio debe mantenerse quieto o usarse para señalar.
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