Posturas de poder (Power Posing)
Efecto químico de la postura de "Superman" o "Victoria"
La relación entre cuerpo y mente es bidireccional: las emociones esculpen nuestra postura, pero, inversamente, adoptar ciertas posturas puede reprogramar nuestra química cerebral y estado emocional.
Cuando un individuo se siente abatido, tiende a encogerse y cerrarse; sin embargo, al adoptar deliberadamente una postura expansiva, se envía una señal de seguridad al sistema nervioso.
Las llamadas "posturas de poder" se caracterizan por ocupar el máximo espacio posible.
Un ejemplo clásico es la posición de "superhéroe": pies firmemente plantados, pecho abierto y manos apoyadas en la cintura (en jarra). Esta configuración física proyecta autoridad y decisión.
Otra variante es la postura de "victoria", con los brazos elevados en forma de "V", imitando el gesto instintivo de un atleta al cruzar la meta.
Estudios científicos sugieren que mantener estas posiciones durante un breve periodo estimula la producción de hormonas asociadas al liderazgo y reduce las del estrés, transformando la autopercepción del orador de víctima a líder.
Rutina de 2 minutos antes de salir a escena
Para capitalizar este "hackeo" biológico, se recomienda integrar una rutina de preparación física justo antes de enfrentar a la audiencia.
No se trata de realizar estos ejercicios frente al público, ya que podrían interpretarse como arrogancia o excentricidad, sino de ejecutarlos en la privacidad de un camerino, un pasillo o un baño.
El protocolo consiste en aislarse dos minutos antes de la intervención, respirar profundamente y adoptar una postura de máxima expansión, como manos en la cintura con los codos abiertos o brazos extendidos.
Al forzar al cuerpo a ocupar espacio y elevar el mentón, se engaña positivamente al cerebro, induciendo una sensación de competencia y tranquilidad.
Al salir a escena, el cuerpo retiene esa "memoria muscular" de poder, permitiendo al orador iniciar su discurso con una presencia magnética y una actitud de dominio sobre la situación, en lugar de entrar pidiendo permiso o perdón con su lenguaje no verbal.
Resumen
Adoptar posturas expansivas antes de hablar reprograma nuestra química cerebral. Posiciones como la de superhéroe elevan el mentón y ocupan espacio, induciendo sensaciones de competencia.
Gestos de victoria con brazos elevados reducen el estrés biológico efectivamente. Estas posturas envían señales de seguridad al sistema nervioso, transformando la autopercepción de líder.
Realizar una rutina privada de dos minutos prepara mentalmente al orador. Salir a escena con memoria muscular de poder garantiza una presencia magnética y dominio.
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