Herramientas de autoevaluación inicial
Test de autodescripción física y emocional
Antes de iniciar cualquier proceso de mejora en oratoria, es necesario establecer un punto de partida honesto y libre de juicios externos.
Para ello, utilizamos una herramienta de diagnóstico basada en la autodescripción, pero alejándonos de los datos biométricos estándar.
No buscamos una lista de características como la estatura o el color de cabello, tal como aparecerían en un documento de identidad.
El ejercicio consiste en redactar entre tres y cuatro frases que definan cómo se siente el individuo habitualmente dentro de su propio cuerpo y qué emociones predominan al interactuar socialmente.
Por ejemplo, en lugar de describir "ojos oscuros y estatura media", una descripción útil para este diagnóstico sería: "Siento que mi presencia física pasa desapercibida y mi voz carece de la fuerza necesaria para imponerse en una sala, lo que me genera frustración".
Este enfoque permite identificar las barreras emocionales reales. Si el orador no se siente representado por lo que ha escrito, debe reescribirlo hasta que la descripción resuene con su verdad interna.
Este registro privado actúa como una bitácora que permitirá medir la evolución emocional a lo largo del entrenamiento.
Interpretación del dibujo propio y proyección personal
Junto con la descripción textual, el diagnóstico se complementa con un ejercicio gráfico: la realización de un autorretrato de cuerpo entero.
No se eva lúa la destreza artística ni la calidad del trazo, sino la proyección inconsciente que el individuo plasma en el papel. Este test gráfico revela detalles que a menudo la mente consciente omite.
Al analizar el dibujo, se observan elementos clave: ¿El dibujo tiene manos o están ocultas detrás de la espalda? La ausencia de manos suele indicar dificultades para conectar o comunicarse.
¿Los pies están firmemente asentados en el suelo o parecen flotar? Esto habla de la estabilidad y seguridad.
¿El trazo es débil y entrecortado o fuerte y marcado? La presión del lápiz denota niveles de energía y tensión. Este análisis debe realizarse al inicio del entrenamiento y repetirse al finalizarlo.
Es fascinante observar cómo, tras adquirir técnicas de oratoria, el segundo dibujo suele presentar una figura más grande, con mayor ocupación del espacio y extremidades abiertas, reflejando un cambio en la autoimagen.
Comparar ambos documentos ofrece una prueba tangible del cambio de mentalidad, validando que la percepción interna ha evolucionado a la par que las habilidades técnicas.
Resumen
El diagnóstico inicial requiere una autodescripción honesta sobre las sensaciones físicas y emocionales experimentadas al interactuar. No buscamos datos biométricos, sino identificar barreras internas muy profundas .
El dibujo de un autorretrato proyecta inconscientemente la seguridad personal. Elementos como la presencia de manos o la firmeza del trazo revelan estabilidad y capacidad comunicativa .
Comparar registros al iniciar y finalizar el entrenamiento ofrece una prueba tangible del progreso. La evolución de la autoimagen valida el dominio de las técnicas adquiridas .
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