Errores posturales comunes
El balanceo (péndulo) y cómo evitarlo
Uno de los vicios corporales más distractores y frecuentes es el "efecto péndulo" o balanceo constante.
Ocurre cuando el orador transfiere su peso de una pierna a la otra de manera rítmica y repetitiva, o se balancea hacia adelante y hacia atrás sobre las puntas de los pies.
Este movimiento suele ser una válvula de escape inconsciente para la energía nerviosa acumulada.
El problema de este tic motriz es que hipnotiza negativamente a la audiencia, desviando la atención del mensaje verbal hacia el movimiento oscilante, que puede llegar a marear o irritar al espectador. Para corregirlo, es necesario enraizar.
El orador debe imaginar que sus pies tienen raíces que se hunden en el suelo, distribuyendo el peso equitativamente entre ambas piernas.
Si se necesita liberar energía, es preferible convertir ese impulso en un desplazamiento intencional (caminar hacia un lado) en lugar de mecerse en el mismo sitio. La quietud deliberada es poderosa; el movimiento involuntario es ruido visual.
Encogerse o "hacerse pequeño" ante el público
Ante la amenaza percibida de una multitud, el instinto de protección puede llevar al orador a adoptar posturas de "cierre".
Esto se manifiesta físicamente encorvando la espalda, hundiendo el pecho, elevando los hombros hacia las orejas y bajando la barbilla.
Esta configuración corporal no solo proyecta sumisión, miedo y falta de competencia, sino que fisiológicamente comprime el diafragma y dificulta la proyección de la voz. Es vital monitorear la propia postura en tiempo real.
Si se detecta que los hombros se están cerrando hacia adelante (cifosis defensiva) o que la cabeza se agacha, se debe realizar una corrección inmediata: expandir el tórax, bajar los hombros y alinear la columna.
Una postura abierta y expansiva comunica al público: "No tengo miedo, estoy aquí para aportar valor y no tengo nada que esconder". Ocupar espacio es sinónimo de liderazgo; encogerse es sinónimo de retirada.
Resumen
El balanceo rítmico o péndulo es una válvula de escape nerviosa distractora. Este tic hipnotiza negativamente al público, desviando la atención del mensaje hacia movimientos.
Para corregirlo es necesario imaginar raíces que hundan los pies equitativamente. La quietud deliberada transmite poder, mientras que los movimientos involuntarios generan ruido visual molesto.
Encogerse ante la multitud comprime el diafragma dificultando la voz proyectada. Corregir hombros y tórax comunica liderazgo, demostrando que no se tiene miedo a nada.
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