INGRESAR

REGISTRARSE
Buscador

El tono y la intención

Selecciona el idioma :

Debes permitir las cookies de Vimeo para poder visualizar el vídeo.

¡Desbloquea el curso completo y certifícate!

Estás viendo el contenido gratuito. Desbloquea el curso completo para obtener tu certificado, exámenes y material descargable.

*Al comprar el curso, te obsequiamos dos cursos a tu eleccion*

*Ver la mejor oferta de la web*

El tono y la intención


Psicología de los tonos graves (autoridad) y agudos (inseguridad)

El tono, definido por la frecuencia de vibración de las cuerdas vocales, es uno de los elementos más influyentes en la percepción subconsciente que la audiencia forma sobre el orador.

Psicológicamente, asociamos los tonos graves con cualidades de liderazgo, madurez, serenidad y autoridad.

Una voz asentada en el registro grave tiende a generar confianza y credibilidad, proyectando una imagen de alguien que tiene el control de la situación.

Por el contrario, los tonos excesivamente agudos suelen vincularse a la inmadurez, la dependencia o el nerviosismo.

Cuando una persona entra en un estado de ansiedad o miedo, los músculos laríngeos se tensan, lo que provoca que el tono se eleve involuntariamente, transmitiendo inseguridad al público.

No se trata de fingir una voz que no se tiene, sino de trabajar la relajación para que la voz descienda a su tono natural más grave y resonante, evitando que el estrés la "adelgace" y le reste peso argumental.

Variación tonal para evitar la monotonía

El mayor enemigo de la atención es la monotonía. Un discurso pronunciado en una sola nota musical, sin variaciones de ascenso o descenso, actúa como un sedante para el cerebro del oyente, provocando desconexión y aburrimiento, independientemente de lo interesante que sea el contenido. A esto se le llama ser "monocorde".

Para mantener el interés, la voz debe comportarse como una melodía, con curvas de entonación que suben y bajan.

Estas variaciones se denominan matices o inflexiones. Por ejemplo, al formular una pregunta, el tono suele ascender al final; al afirmar una sentencia contundente, el tono desciende para marcar un cierre definitivo.

Si el orador desea transmitir entusiasmo, el tono y la velocidad pueden elevarse ligeramente; si desea transmitir solemnidad o reflexión, el tono debe bajar y volverse más pausado.

Esta "pintura vocal" permite subrayar las ideas clave y guiar emocionalmente a la audiencia a través del mensaje, evitando que el discurso se convierta en una línea plana y sin vida.

Resumen

Los tonos graves se asocian con liderazgo, autoridad y serenidad. Por el contrario, los agudos suelen vincularse a la inseguridad o el nerviosismo cuando los músculos laríngeos están muy tensos.

La monotonía es el gran enemigo de la atención del público. La voz debe comportarse como una melodía variada para guiar emocionalmente a la audiencia a través del mensaje principal.

Realizar inflexiones tonales permite subrayar ideas clave con eficacia. Subir el tono al preguntar o bajarlo al afirmar conclusiones definitivas evita que el discurso sea una línea plana sin vida.


el tono y la intencion

Publicaciones Recientes de superar miedo escenico

¿Hay algún error o mejora?

¿Dónde está el error?

¿Cúal es el error?

Buscar