El Pasador de Diapositivas (Pointer)
Independencia de movimiento
El control del flujo de la presentación no debe delegarse en terceros. Depender de un asistente al que se le indica "siguiente diapositiva" interrumpe el ritmo narrativo y resta profesionalidad.
El uso de un mando a distancia o pasador de diapositivas otorga autonomía total, permitiendo al orador sincronizar perfectamente sus palabras con el apoyo visual. Es vital familiarizarse con el dispositivo antes de subir al escenario.
Muchos modelos cuentan con botones de avance y retroceso, pero también con funciones de pantalla en negro o puntero láser.
Un error técnico habitual ocurre cuando el software de presentación (como PowerPoint) no es la ventana activa en el ordenador principal.
Si esto sucede, al pulsar el botón del mando no ocurrirá nada en la pantalla de proyección, generando un momento de tensión.
Para evitarlo, el orador debe asegurarse antes de comenzar de que el cursor del ordenador esté "clicado" sobre la diapositiva proyectada.
Verificación de baterías y compatibilidad
La logística de la energía es un punto crítico de fallo. Los mandos suelen utilizar baterías tipo AAA o pilas de botón, mientras que las petacas de los micrófonos inalámbricos suelen usar baterías AA o de 9V.
Es una práctica de seguridad indispensable llevar siempre un juego de baterías de repuesto nuevas para cada dispositivo que se vaya a utilizar.
No se debe confiar en la carga residual de equipos que han sido usados en sesiones anteriores.
Si la presentación es larga o de alta importancia, se deben reemplazar las baterías por unas nuevas justo antes de iniciar, independientemente de lo que indiquen los medidores de carga.
Esta redundancia elimina una de las variables de riesgo más comunes y estresantes: que
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