El fondo y el entorno
Evitar distracciones visuales detrás del orador
El encuadre de la cámara no solo captura al orador, sino también su contexto. Todo lo que aparece en el plano comunica algo.
Un fondo desordenado, con ropa tirada, puertas de armarios abiertas o personas pasando por detrás, actúa como "ruido visual" que compite por la atención del espectador.
En lugar de escuchar el argumento de venta, la audiencia estará analizando los libros de la estantería o tratando de adivinar qué es ese objeto extraño en la mesa del fondo. El entorno debe ser intencional.
No hace falta un estudio de televisión; una pared lisa, una estantería ordenada o un rincón tranquilo son suficientes.
Si se utiliza un fondo virtual, se debe asegurar que el software recorte bien la silueta para evitar efectos visuales extraños donde desaparecen partes del cuerpo al moverse.
El objetivo es que el fondo sea neutro o aporte autoridad (como un entorno de oficina limpio), pero que nunca se convierta en el protagonista de la escena, robando el foco al orador.
Cuidar el ángulo de la cámara
La posición de la cámara determina la relación de poder con el espectador.
Un error muy frecuente en videollamadas es colocar el portátil sobre la mesa y hablar mirando hacia abajo a la pantalla.
Esto genera un ángulo contrapicado que deforma el rostro (papada) y proyecta una imagen de superioridad o desinterés poco favorecedora.
Por el contrario, si la cámara está muy alta, el orador parece pequeño e infantil. La técnica correcta es elevar el dispositivo hasta que la lente esté a la altura de los ojos o ligeramente por encima.
Esto simula una conversación cara a cara en igualdad de condiciones, resultando en una imagen mucho más natural, estética y profesional.
Se pueden utilizar soportes para portátil o simplemente una pila de libros p
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