Conectividad y Contingencias
Adaptadores (Mac/PC, HDMI/VGA)
La incompatibilidad de hardware es una de las pesadillas logísticas más frecuentes en eventos presenciales.
Un orador puede llegar con su ordenador portátil perfectamente configurado, solo para descubrir que el proyector del recinto utiliza un cableado obsoleto o diferente.
Por ejemplo, muchos ordenadores ultraligeros o de marcas específicas (como los de Apple) utilizan puertos micro-HDMI o USB-C, mientras que los sistemas de proyección estándar suelen ofrecer conexiones HDMI o VGA.
La solución profesional es la autosuficiencia: el orador debe portar su propio kit de adaptadores universales.
La experiencia dicta que tener un solo adaptador es un riesgo; es preferible llevar duplicados, ya que son objetos pequeños fáciles de perder o olvidar conectados en el equipo de la sala anterior.
Contar con un adaptador de HDMI a VGA y otro de puerto específico a HDMI cubre la mayoría de los escenarios posibles, evitando la dependencia del equipo técnico del lugar, que a menudo no dispone de conectores para todos los modelos de ordenadores.
Plan B: Qué hacer si falla la tecnología
A pesar de toda preparación, la tecnología es falible. Un proyector puede quemarse, un ordenador puede bloquearse o un archivo puede corromperse.
La regla de oro en la gestión de contingencias es la redundancia de almacenamiento.
La presentación debe guardarse no solo en el disco duro del portátil, sino también en al menos dos memorias USB externas y, idealmente, en la nube.
Si ocurre el fallo catastrófico y la proyección visual no es posible, el orador debe estar preparado para ejecutar el "Plan B" sin perder la compostura.
Esto implica tener un guion impreso o tarjetas con los puntos clave que permitan continuar la charla "a capella" o utilizando una pizarra tradicional.
Lo que está terminantemente prohibido es detener la presentación para pedir disculpas profusas o culpar a la técnica; el público valora la capacidad de re
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