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Internalizadores vs. Externalizadores

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Internalizadores vs. Externalizadores


Los sesgos de atribución ante el conflicto

La autoestima y la gestión de la crítica varían drásticamente según cómo procesamos la información negativa.

Existen dos mecanismos principales de afrontamiento: la externalización y la internalización.

Las personas con exceso de confianza o rasgos narcisistas tienden a ser "externalizadores"; ante un error o crítica, proyectan la culpa hacia afuera, convencidos de que el problema es el entorno, la envidia de otros o la injusticia del sistema, rechazando cualquier fallo propio.

Por el contrario, quienes sufren el síndrome del impostor son "internalizadores" crónicos.

Ante el mismo conflicto, absorben toda la culpa, utilizando la crítica externa como una confirmación de sus peores miedos internos sobre su insuficiencia.

El peligro de la auto-alienación

El gran riesgo para el internalizador (el impostor) es la tendencia al aislamiento emocional.

Al creer que sus defectos son vergonzosos y reales, optan por la auto-alienación, ocultando sus verdaderos sentimientos y vulnerabilidades para no ser "descubiertos".

Esta falta de autenticidad crea una barrera: al no mostrarse vulnerables, no pueden recibir el apoyo o la corrección de realidad que necesitan.

A diferencia del externalizador, que puede rechazar el feedback por arrogancia, el impostor lo evita o lo sufre en silencio por vergüenza, lo que le impide beneficiarse de la mentoría o de la conexión genuina con colegas que podrían normalizar sus experiencias.

Búsqueda del equilibrio objetivo

El objetivo de la gestión cognitiva no es pasar de culparse por todo a no culparse por nada, sino encontrar un punto medio realista.

Tanto la postura del impostor (todo es mi culpa) como la del arrogante (nada es mi culpa) son distorsiones de la realidad basadas en patrones de pensamiento sesgados.

La salud mental profesional reside en la capacidad de evaluar los hechos objetivamente: reconocer los errores propios como oportunidades de mejora sin que eso defina la identidad personal como "defectuosa".

Se trata de diferenciar entre lo que hacemos (que puede ser mejorable) y lo que somos (que es intrínsecamente valioso), rompiendo así el ciclo de victimización interna.

Resumen

La autoestima depende de cómo procesamos el conflicto; mientras los "externalizadores" culpan al entorno de sus fallos, los "internalizadores" o impostores absorben toda la culpa, confirmando sus peores miedos sobre su incompetencia.

El mayor peligro para el internalizador es la auto-alienación, pues al ocultar sus vulnerabilidades por vergüenza, se aísla emocionalmente y rechaza el apoyo o la corrección de realidad que necesita desesperadamente.

El objetivo no es evadir la responsabilidad, sino alcanzar un equilibrio objetivo donde se reconozcan los errores como oportunidades de mejora, separando el desempeño laboral de nuestra valía intrínseca como personas.


internalizadores vs externalizadores

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