Análisis y Tipos de Miedo
Miedo irracional vs. miedo expansivo
Para gestionar la parálisis que acompaña al síndrome del impostor, es útil recurrir a distinciones lingüísticas que nos permitan categorizar nuestra experiencia interna.
En tradiciones antiguas, se distinguen dos tipos de miedo fundamentales: Pachad y Yirah.
El primero, Pachad, se refiere al miedo proyectado o imaginado; es el terror irracional ante el "peor escenario posible" que nuestra mente fabrica.
Este es el miedo del impostor: la preocupación exagerada por una catástrofe futura (ser descubierto, ser despedido) que paraliza la acción.
Por otro lado, existe Yirah, que se traduce como un temor reverencial o sobrecogimiento.
Este miedo surge cuando de repente nos encontramos habitando un espacio más grande del que estamos acostumbrados o cuando poseemos más energía de la habitual.
Sentir Yirah no es una señal de peligro, sino un indicador de que estamos pisando "terreno sagrado" de crecimiento y expansión.
Aprender a diferenciar si lo que sientes es pánico ante una amenaza irreal o el vértigo natural de estar creciendo, es fundamental para no retroceder ante oportunidades valiosas.
El mensaje oculto de la emoción
Tendemos a etiquetar el miedo como una emoción negativa que debe ser erradicada, pero esta visión es contraproducente.
Todas las emociones, incluido el miedo, portan un mensaje y nos predisponen a la acción.
El miedo nos indica que percibimos una amenaza de pérdida sobre algo que valoramos (nuestra reputación, nuestro trabajo) y que, en ese momento, interpretamos que no tenemos los recursos suficientes para afrontar el desafío con éxito.
En lugar de tapar esta señal o dejar que nos domine, debemos usarla como un tablero de control: ¿Es una señal de alerta real (falta de preparación técnica) o una falsa alarma del ego?.
El miedo siempre contiene una invitación a prepararnos mejor o a revisar nuestros recursos, no necesariamente a huir.
Al preguntarnos "¿qué me está diciendo este miedo?", pasamos de ser víctimas de la emoción a ser analistas de nuestra propia psique.
La valentía como acción, no como sentimiento
Un error común es creer que para actuar con valentía primero debemos dejar de sentir miedo.
Sin embargo, la definición operativa de coraje es la capacidad de tomar acción a pesar de sentir miedo.
Todos sentimos miedo; la diferencia entre quien avanza y quien se estanca no es la ausencia de esta emoción, sino la decisión de no dejar que dicte el comportamiento.
Si esperamos a sentirnos "listos" o "si
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