La Tarea de Vida: Sentirse Competente
La etapa escolar, que comprende aproximadamente de los seis a los diez años, es un período de enorme transformación en el que el niño se enfrenta a una tarea de vida crucial: desarrollar un sentido de competencia.
Este concepto no se refiere a la competitividad contra otros, sino a la profunda necesidad interna de sentirse capaz, habilidoso y eficaz en las tareas que emprende.
Durante estos años, su capacidad para aprender y desarrollar nuevas habilidades es inmensa.
Apoyarles en esta fase es fundamental, ya que la percepción que construyan sobre su propia capacidad tendrá un impacto duradero en su autoconcepto y autoestima.
La necesidad del niño de sentirse capaz y habilidoso
Durante los años de primaria, el principal motor psicológico del niño es la búsqueda de la competencia.
Es una etapa en la que necesita sentir y demostrar que es bueno en algo, que puede lograr cosas por sí mismo.
El anhelo de escuchar un "yo puedo" o "yo sé hacerlo" proveniente de su interior se convierte en una necesidad fundamental para el desarrollo de su personalidad.
Este es un momento de explosión en su capacidad de aprendizaje, donde están neurológicamente preparados para absorber conocimientos y perfeccionar una gran variedad de habilidades.
Por ello, no se trata de un simple deseo, sino de una tarea evolutiva indispensable.
Si el niño no logra construir este sentimiento de capacidad, corre el riesgo de desarrollar una sensación de inferioridad que puede afectar negativamente su confianza y su disposición a enfrentar desafíos en el futuro.
Cómo fomentar sus talentos para fortalecer la autoestima y compensar debilidades
La mejor manera de ayudar a un niño a sentirse competente es identificar y potenciar sus talentos y habilidades naturales.
Como padre o madre, es vital observar atentamente en qué destaca tu hijo, ya sea en el arte, los deportes, la ciencia o cualquier otra área.
Una vez identificadas estas fortalezas, el siguiente paso es proporcionarle experiencias y actividades donde pueda aplicarlas y desarrollarlas aún más.
Esta estrategia es especialmente poderosa porque actúa como un mecanismo de compensación emocional.
Por ejemplo, un niño que tiene dificultades con las matemáticas en la escuela, pero es un excelente deportista, encontrará en el deporte una fuente de orgullo y satisfacción que contrarresta la sensación de inferioridad que podría sentir en el aula.
Este éxito en un área fortalece su autoconcepto (lo que piensa de sí mismo) y, como consecuencia, su autoestima (cómo se siente consigo mismo).
Al enfocarnos en sus talentos, no solo le damos herramientas para sentirse bien, sino que le protegemos de la peligrosa creencia de que "no es bueno para nada", sentando las bases de una autoimagen saludable y resiliente.
Resumen
En la etapa escolar (6-10 años), la tarea crucial es desarrollar un sentido de competencia. Es la profunda necesidad interna de sentirse capaz y eficaz.
El principal motor psicológico del niño es la búsqueda de la competencia. Necesita sentir y demostrar que es bueno en algo.
Fomenta sus talentos para fortalecer la autoestima. El éxito en un área (deporte) compensa la sensación de inferioridad en otra (matemáticas).
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