La Percepción como Fuente Principal de Desacuerdos
Una de las causas más profundas y frecuentes de los conflictos familiares no es lo que sucede, sino cómo cada miembro interpreta lo que sucede.
La percepción es el filtro a través del cual accedemos, definimos y damos sentido a la realidad, y dado que el filtro de cada persona es único, las diferencias en la interpretación son inevitables.
Entender cómo funciona nuestra percepción nos permite comprender por qué un mismo evento puede ser visto de maneras tan dispares, sentando las bases para una comunicación más consciente y menos conflictiva.
Diferencia entre percepción estructurada y no estructurada
Nuestra manera de percibir el mundo se puede dividir en dos categorías principales.
La primera es la percepción estructurada, que se refiere a aquella información que no se presta a múltiples interpretaciones y, por lo tanto, no suele ser una fuente de conflicto.
Por ejemplo, si vemos una pluma, un anillo o una mano, la mayoría de las personas coincidirá en lo que está viendo.
Esta es una realidad objetiva y compartida que nos proporciona un terreno común.
Por otro lado, la percepción no estructurada es la que sí permite una infinidad de interpretaciones diferentes, convirtiéndose en el verdadero caldo de cultivo para los conflictos.
Este tipo de percepción se aplica a situaciones, comportamientos o intenciones, donde no hay una única verdad objetiva.
Es aquí donde nuestras experiencias, creencias y emociones personales entran en juego para dar forma a nuestra particular versión de la realidad.
Cómo las interpretaciones subjetivas generan discusiones
La percepción no estructurada es la raíz de innumerables discusiones porque cada persona asigna un significado distinto a la misma situación.
Imaginemos que mostramos una fotografía ambigua de una doctora a un grupo de personas.
Algunos dirán que está triste porque ha perdido a un paciente, otros que está llena de entusiasmo por su primer día, y otros que está agotada y a punto de renunciar.
Si una imagen tan simple puede generar tantas historias diferentes, es fácil entender por qué los complejos eventos de la vida familiar también lo hacen.
En el día a día, nos "enganchamos" en discusiones porque asumimos que nuestra interpretación es la única correcta.
Un comentario de tu pareja, una acción de tu hijo o un silencio pueden ser interpretados de maneras radicalmente opuestas por cada uno.
Esto da lugar a diálogos como: "No me dijiste eso porque no te importo" frente a "No te lo dije porque no sabía que era importante para ti".
El conflicto no surge por el hecho en sí, sino por la diferente forma en que cada uno percibe la intención y el significado detrás de ese hecho, generando un choque de realidades subjetivas.
Resumen
Una causa frecuente de conflictos no es lo que sucede, sino cómo se interpreta. La percepción es el filtro único de cada persona.
La percepción estructurada (ver una pluma) no genera conflicto. La percepción no estructurada (interpretar una situación) sí permite múltiples interpretaciones.
Las discusiones surgen porque asumimos que nuestra interpretación subjetiva es la única correcta. El conflicto surge del choque de realidades subjetivas.
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