El Sistema de Acuerdos y Consecuencias por Escrito
Para los niños en edad escolar, una de las herramientas más efectivas y transformadoras para manejar conflictos es el sistema de acuerdos y consecuencias por escrito.
Este método reemplaza las discusiones diarias, los gritos y los castigos improvisados por una estructura clara, predecible y lógica.
Al poner las reglas y sus resultados en un papel, se elimina la ambigüedad, se reduce la lucha de poder y, lo más importante, se le enseña al niño que sus acciones tienen consecuencias directas, dándole el control sobre los resultados que experimenta.
Este sistema, cuando se aplica con consistencia, no solo funciona, sino que fomenta la responsabilidad y la autonomía.
Paso 1: Identificar las fuentes de conflicto más comunes
El primer paso para implementar este sistema es convertirse en un observador de la dinámica familiar y identificar con precisión cuáles son las principales fuentes de conflicto.
En lugar de tratar de arreglar todo a la vez, haz una lista de las situaciones que generan peleas y discusiones de manera recurrente.
Algunos ejemplos comunes pueden ser:
- No tender la cama por la mañana.
- Dejar la mochila tirada al llegar de la escuela.
- Resistirse a la hora del baño.
- Aplazar o evitar hacer la tarea.
- Pelear constantemente con los hermanos.
Una vez que tengas tu lista, elige una, dos o como máximo tres de las fuentes de conflicto más intensas para empezar.
Es crucial no abarcar demasiado al principio para no convertir el hogar en un "colegio militar" y para poder aplicar el sistema con la consistencia que requiere.
Paso 2: Establecer acuerdos claros, específicos y congruentes
Una vez identificados los conflictos, el siguiente paso es diseñar los "acuerdos" (es preferible usar esta palabra en lugar de "reglas" para evitar una connotación negativa).
Estos acuerdos deben cumplir con ciertas condiciones para ser efectivos:
- Establecerse con la mente fría: Nunca definas un acuerdo o una consecuencia en el calor de una discusión. Tómate un momento de calma para diseñarlos de manera lógica y justa.
- Ser claros y específicos: Evita a toda costa el lenguaje ambiguo. En lugar de "ordenar el cuarto", especifica qué significa: "la ropa sucia en el cesto y los juguetes en su caja". La claridad es fundamental.
- Ser congruentes: La consecuencia debe estar lógicamente relacionada con la falta.
- El control debe depender de ti: La aplicación de la consecuencia debe estar bajo tu control. Evita consecuencias que dependan de terceros, como un abuelo, ya que no puedes garantizar que se cumplan.
Paso 3: Definir las consecuencias lógicas y aplicarlas consistentemente
Este es el núcleo del sistema. En una hoja de papel, cartulina o pizarra, crea dos columnas: "Acuerdo" y "Consecuencia".
Aquí es donde plasmarás por escrito lo que se espera y lo que sucederá si no se cumple.
Por ejemplo:
- Encender la televisión solo después de haber terminado toda la tarea. / Si no se cumple, la televisión se apagará por el resto del día.
- Jugar videojuegos por un máximo de una hora al día, y solo después de la tarea. / Si no se cumple, no habrá videojuegos durante los siguientes dos días.
Cuando le presentes esto al niño, explícale que el objetivo es dejar de pelear y que él tiene el poder de decidir. Si cumple el acuerdo, nunca tendrá que vivir la consecuencia.
La consistencia es clave; la consecuencia debe aplicarse siempre que el acuerdo no se cumpla, sin excepciones.
Resumen
El sistema de acuerdos y consecuencias por escrito es muy efectivo en esta etapa. Reemplaza las discusiones diarias por una estructura clara, predecible y lógica.
Primero, identifica las fuentes de conflicto más comunes, como no hacer la tarea. Luego, establece acuerdos claros y específicos, nunca en caliente.
Define las consecuencias lógicas por escrito en dos columnas: "Acuerdo" y "Consecuencia". Explícale al niño que él tiene el poder de decidir si cumple.
el sistema de acuerdos y consecuencias por escrito