El Lenguaje y su Influencia en la Jerarquía Familiar
Las palabras que usamos en el día a día tienen un poder inmenso para construir o deconstruir la estructura de nuestro hogar.
A menudo, hábitos lingüísticos que parecen inofensivos pueden, en realidad, estar socavando la autoridad de los padres y alterando el equilibrio familiar.
Comprender el impacto de nuestro lenguaje es fundamental para reafirmar los roles y mantener una jerarquía saludable, donde los hijos se sientan seguros y guiados, no a cargo.
El poder de las palabras: análisis del uso de "papi" o "mami" con los hijos
Un error común y profundamente perjudicial es llamar a los hijos "papi", "mami", "papito" o "mamita".
Aunque a menudo se hace con cariño, es crucial tomar conciencia del poder del verbo.
Las palabras "papi" y "mami" están intrínsecamente ligadas a la autoridad; designan a la persona que manda en casa.
Al utilizar estos términos con un niño, lo estamos elevando simbólicamente a un nivel de poder que no le corresponde, alterando el orden natural del sistema familiar.
Los hijos deben ocupar su lugar en el subgrupo de hijos, sin importar su edad.
Cuando los colocamos en una posición de autoridad a través del lenguaje, es casi imposible mantener la nuestra.
De hecho, es extremadamente raro encontrar una familia donde los padres ejerzan una autoridad saludable si tienen este hábito, pues el niño, inconscientemente, asume que es él quien debe ser obedecido.
Existen miles de alternativas cariñosas como "mi cielo" o "corazón" que no comprometen la estructura familiar.
Reafirmando el rol de padre/madre frente al de "amigo"
En la actualidad, muchos padres se debaten con la idea de si deben ser "amigos" de sus hijos.
Esta confusión es una fuente de debilidad que impide ejercer la autoridad con convicción. La respuesta es clara: tus hijos no son tus amigos.
Para eso, ellos tienen a sus propios compañeros, personas de su edad con quienes compartir sus experiencias.
Tu rol fundamental e insustituible es el de ser padre o madre. Esto no implica ser un progenitor autoritario o distante.
Se puede ser un padre amoroso, comprensivo, divertido y cercano, pero siempre bien posicionado en el lugar de autoridad.
La idea de ser el "mejor amigo" de tu hijo de 13 años es un error que nace de una falta de convicción en el propio rol.
Esta debilidad interior se transmite en cada acción y palabra, restando fuerza a cualquier intento de establecer límites.
Por ello, es vital rescatar la idea de que la autoridad es necesaria y beneficiosa para el buen funcionamiento del sistema familiar, y asumirla con amor y seguridad.
Resumen
Las palabras que usamos tienen poder para construir o deconstruir la estructura del hogar. Hábitos lingüísticos que parecen inofensivos pueden estar socavando la autoridad.
Es un error perjudicial llamar "papi" o "mami" a los hijos. Estas palabras designan autoridad y alteran el orden natural del sistema familiar.
Tu rol fundamental es ser padre o madre, no amigo de tus hijos. Se puede ser cercano, pero siempre bien posicionado en el lugar de autoridad.
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