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Diferenciando entre Estrés Positivo (Eustrés) y Negativo (Distrés)

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Diferenciando entre Estrés Positivo (Eustrés) y Negativo (Distrés)


El estrés suele tener una connotación negativa, pero no toda la tensión es perjudicial.

De hecho, existe un tipo de estrés que puede ser beneficioso, impulsándonos a actuar y superar desafíos.

En este punto, exploraremos las diferencias clave entre el estrés positivo, conocido como eustrés, y el estrés negativo, o distrés, y cómo cada uno impacta a nuestras familias.

Aprender a reconocer estas diferencias es fundamental para gestionar la tensión de manera efectiva, aprovechando sus aspectos constructivos y mitigando los destructivos.

Características del eustrés: motivación y crecimiento

El estrés positivo, o eustrés, es aquel que nos motiva, nos llena de energía y nos ayuda a alcanzar nuestras metas.

Este tipo de estrés surge cuando nos enfrentamos a desafíos que, aunque exigentes, percibimos como manejables y estimulantes.

Por ejemplo, planificar unas vacaciones familiares, adaptarse a un nuevo rol laboral o apoyar a un hijo en un proyecto escolar son situaciones que pueden generar eustrés.

Este tipo de tensión se caracteriza por:

  • Impulsar la acción: Nos empuja a tomar decisiones y a resolver problemas de manera proactiva.
  • Mejorar el rendimiento: Aumenta nuestra capacidad de concentración y desempeño en la tarea que tenemos entre manos.
  • Fomentar la resiliencia: Nos ayuda a desarrollar habilidades clave como la adaptación y la capacidad de sobreponernos a las dificultades.
  • Generar satisfacción: Una vez superado el desafío, nos deja una sensación de logro y orgullo.

En el entorno familiar, el eustrés puede manifestarse cuando la familia trabaja unida para lograr un objetivo común, fortaleciendo los lazos a través de la colaboración y el apoyo mutuo.

Características del distrés: agotamiento y conflicto

Por el contrario, el estrés negativo, o distrés, aparece cuando las demandas que enfrentamos superan nuestra capacidad para manejarlas.

A diferencia del eustrés, que es temporal y energizante, el distrés tiende a ser crónico y debilitante, generando una sensación de agotamiento, frustración e impotencia.

Sus principales características incluyen:

  • Emociones negativas: Provoca sentimientos persistentes de ansiedad, irritabilidad o tristeza.
  • Dificultades cognitivas: Afecta nuestra capacidad para concentrarnos y tomar decisiones claras.
  • Impacto en la salud física: Puede causar problemas como insomnio, fatiga crónica o dolores musculares.
  • Aumento de conflictos: Disminuye la paciencia y la tolerancia, lo que lleva a un incremento de las discusiones y malentendidos en el hogar.

Este tipo de estrés, a menudo provocado por problemas financieros o conflictos constantes, no solo afecta a los adultos, sino que se transmite a los hijos, quienes pueden manifestarlo a través de cambios en su comportamiento.

Estrategias para transformar el distrés en una experiencia manejable

Aunque no siempre es posible eliminar el distrés por completo, existen estrategias efectivas para transformarlo en una experiencia más manejable e incluso enriquecedora.

Cambiar la perspectiva: Enfocarse en la situación con una mentalidad más optimista puede ayudar a reducir la percepción de amenaza y a ver el desafío como una oportunidad de aprendizaje.

Establecer prioridades: Concentrarse en lo que es verdaderamente importante y dejar de lado las preocupaciones menores puede disminuir significativamente la sensación de estar abrumado.

Buscar y ofrecer apoyo: Delegar tareas o simplemente hablar sobre lo que sentimos con otros miembros de la familia puede aligerar la carga emocional y fortalecer los vínculos.

Aprender de la experiencia: Utilizar las dificultades pasadas como lecciones fortalece nuestra capacidad para enfrentar nuevos desafíos con mayor confianza y herramientas.

Resumen

No toda la tensión es perjudicial; existe el estrés positivo (eustrés). El eustrés es aquel que nos motiva y nos llena de energía.

El eustrés impulsa la acción, mejora el rendimiento y fomenta la resiliencia. El distrés (estrés negativo) aparece cuando las demandas superan nuestra capacidad.

El distrés es crónico y debilitante, causando agotamiento y conflicto. Podemos transformarlo cambiando la perspectiva, estableciendo prioridades y buscando apoyo.


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