Procesamiento de información y estructuras cognitivas
El consumidor como procesador de estímulos (inputs) y respuestas (outputs)
Modelos complejos, como el de Howard y Sheth (1969), conceptualizan al consumidor como un procesador racional de información que opera dentro de sus límites cognitivos.
Este sistema recibe "entradas" o estímulos de diversa índole: significativos (relacionados con la marca, precio y calidad), simbólicos (derivados de la publicidad y la imagen) y sociales (influencia de grupos de referencia y familia).
Estos inputs no generan una respuesta automática, sino que atraviesan un "filtro" interno compuesto por construcciones hipotéticas de percepción y aprendizaje.
El resultado final, o "salida", es la conducta observable de compra, la cual es el producto de haber procesado y racionalizado toda esta información entrante para satisfacer una necesidad específica.
Variables exógenas: cultura, clase social y personalidad
El procesamiento mental no ocurre en aislamiento; está profundamente condicionado por variables externas o exógenas que moldean el "software" mental del consumidor.
Factores psicosociales como la cultura, la clase social y la personalidad individual dictan cómo se interpretan los estímulos.
Por ejemplo, la importancia que se le da a una compra o el tiempo disponible son fuerzas del entorno que presionan la decisión.
Estas variables exógenas influyen en los valores y normas que el individuo utiliza para juzgar las marcas, haciendo que el mismo mensaje publicitario sea decodificado de manera diferente según el contexto social y los rasgos de personalidad de quien lo recibe.
El aprendizaje y la memoria en la elección de marcas
Modelos como el de Engel, Kollat y Blackwell destacan el papel central de la memoria y la experiencia almacenada.
El consumidor no eva lúa productos desde cero; recurre a un archivo mental de experiencias pasadas, tanto conscientes como inconscientes.
Este aprendizaje previo forma criterios de eva luación rígidos que se utilizan para comparar nuevas alternativas.
La lealtad a una marca o el rechazo a otra son, en esencia, manifestaciones de este aprendizaje consolidado.
Asimismo, el reconocimiento de marca actúa como un atajo cognitivo, donde la confianza y el conocimiento previo reducen la incertidumbre y facilitan la intención de compra, demostrando que la conducta actual es siempre un reflejo de la información retenida en la historia del individuo.
Resumen
Modelos complejos ven al consumidor como un procesador racional dentro de sus límites. Este sistema recibe estímulos simbólicos y sociales que atraviesan un filtro interno.
Variables externas como cultura y personalidad moldean profundamente este procesamiento mental. Estos factores dictan cómo se interpretan los estímulos y condicionan las decisiones según el contexto.
La memoria y el aprendizaje previo son centrales en la elección de marcas. El consumidor recurre a experiencias pasadas como criterios rígidos para eva luar nuevas alternativas.
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