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Señales verbales y no verbales para demostrar una escucha activa

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Señales verbales y no verbales para demostrar una escucha activa


El Lenguaje Silencioso del Cuerpo: Las Señales No Verbales

Para poner en práctica la escucha activa, es fundamental ser consciente de las señales que enviamos con nuestro cuerpo, ya que estas comunican nuestro nivel de interés y receptividad de forma inmediata. Hay tres componentes no verbales clave que debemos dominar.

El primero es el contacto visual, que implica mirar a la otra persona a los ojos para demostrarle que tenemos un interés genuino en lo que está contando y que se siente atendida.

El segundo es una sonrisa ligera y natural, que transmite apertura y le indica a nuestro interlocutor que la información que comparte es bien recibida.

Finalmente, la postura corporal receptiva es crucial. Debemos adoptar una postura abierta, evitando cruzar los brazos, e inclinarnos ligeramente hacia la otra persona para mostrar que estamos verdaderamente comprometidos con la conversación, de la misma forma que lo hacemos de manera natural cuando algo nos interesa profundamente.

Validando al Interlocutor: El Uso de Palabras de Refuerzo

Además de las señales no verbales, existen técnicas verbales que refuerzan la sensación de ser escuchado.

Una de ellas es la emisión de palabras de refuerzo o cumplidos para validar el discurso de la otra persona y demostrarle que lo que nos cuenta es importante.

Estas intervenciones breves ayudan a crear un ambiente de confianza y animan al interlocutor a seguir comunicándose.

Por ejemplo, frases como "Lo hiciste muy bien", "Debes de ser muy bueno en eso" o "Me gusta que seas sincero" refuerzan positivamente lo que nos están contando.

Es importante utilizar estos refuerzos de manera concentrada y esporádica para que no se conviertan en una distracción y mantengan su efecto de validación genuina.

La Verificación del Mensaje: Parafrasear y Resumir

Un error común es apresurarnos a dar nuestra opinión sin estar seguros de haber comprendido del todo a la otra persona. Para evitarlo, dos técnicas verbales son fundamentales: parafrasear y resumir.

Parafrasear consiste en expresar con nuestras propias palabras lo que creemos que la otra persona nos ha dicho, con el fin de verificar nuestra comprensión.

Podemos usar expresiones como: "¿Quieres decir que te sientes de esta manera...?" o "Si entiendo bien lo que me cuentas...".

De forma similar, resumir nos ayuda a asegurarnos de que hemos captado el punto de vista del otro en su totalidad antes de expresar el nuestro.

Estas técnicas son cruciales porque pueden revelar matices que no habíamos entendido, permitiendo que la persona nos dé más información y asegurando que nuestra futura respuesta se base en una comprensión completa y precisa.

Profundizando en la Conversación: El Poder de las Preguntas Relevantes

Finalmente, una señal inequívoca de que estamos escuchando activamente es la capacidad de hacer preguntas relevantes e inteligentes.

No se trata de interrogar a la persona, sino de utilizar preguntas clave para clarificar la información y demostrar un interés real en lo que está intentando comunicar.

Al estar presentes con nuestros cinco sentidos, identificaremos de forma natural los puntos que necesitan una mayor profundización o aclaración.

Hacer estas preguntas no solo nos proporciona la información que necesitamos, sino que también anima a nuestro interlocutor a seguir compartiendo su perspectiva, enriqueciendo la conversación y fortaleciendo la conexión entre ambos.

Integrar gradualmente estos elementos, tanto verbales como no verbales, nos permitirá mejorar nuestra escucha hasta que se convierta en una habilidad natural y espontánea.

Resumen

Para poner en práctica la escucha activa, es fundamental ser consciente de las señales que enviamos con nuestro cuerpo. Tres componentes no verbales clave son el contacto visual, una sonrisa ligera y una postura corporal abierta y receptiva.

Además de las señales no verbales, existen técnicas verbales que refuerzan la sensación de ser escuchado. Una de ellas es la emisión de palabras de refuerzo o cumplidos para validar el discurso de la otra persona.

Para evitar malentendidos, dos técnicas verbales son fundamentales: parafrasear y resumir. Parafrasear consiste en expresar con nuestras propias palabras lo que creemos que la otra persona nos ha dicho para verificar nuestra comprensión del mensaje.


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